
Lo que nadie esperaba pasó. En la Gala 11, que será recordada con total seguridad por muchos años, cada concursante dio todo lo que tenía durante su interpretación. Ana Guerra, tras un duelo con su mejor amigo en la Academia, Roi, acabó imponiéndose por un ajustado 51% de los votos. Sin embargo, la alegría duró poco. Tras una bestial actuación de Agoney, que bien podría valer un Festival de Eurovisión, este, sorprendentemente, tampoco lograba acceder directamente a la final, quedando abocados los dos triunfitos de Tenerife a una lucha fratricida por un puesto en esa ansiada final. Será una semana dura para los fans de la Isla, que con el corazón dividido, tendrán que decidir a cuál de ellos prefieren. Pero, qué demonios, después de ver lo de hoy, solo se puede decir: ¡qué viva la música y qué viva Operación Triunfo!
