
Hasta hace un par de años, el fenómeno de las personas sin hogar prácticamente no existía o, al menos, era invisible en la isla de La Palma. Una herencia de la crisis económica, que llegó a debilitar las redes familiares de solidaridad en un medio rural que hasta entonces impedía que las personas que pasaban por un mal momento llegaran a sufrir las consecuencias de la pobreza severa.
La Palma no ha sido inmune a este proceso que experimentan sobre todo las grandes urbes y fue Cáritas quien llamó la atención sobre la eclosión de este fenómeno social, dada la creciente afluencia de personas sin techo en busca de ayuda a los servicios parroquiales que tiene esta ONG.
Para abordar esta situación, en 2016 puso en marcha el proyecto de Unidad Móvil de Atención en Calle, cuya primera labor fue la de realizar un diagnóstico de forma coordinada con los servicios municipales, cuya última actualización arroja la cifra de 70 personas sin hogar en La Palma, tal y como recoge el informe realizado por Cáritas en diciembre sobre el servicio al que ha tenido acceso DIARIO DE AVISOS.
Todas estas personas no estaban censadas y, por la carencia de recursos que padecen residen en cuevas en zonas de costa y barrancos; vehículos estacionados de forma permanente; antiguas construcciones abandonadas y de baja seguridad habitacional; casetas de campaña en la playa; uso nocturno de locales comerciales o sociales, e incluso zonas pertenecientes a iglesias y la mezquita.
Pero este proyecto, que ha conseguido importantes avances en favor de las personas más necesitadas desde su puesta en marcha, tiene su continuidad en peligro este año debido a la falta de respaldo de las entidades públicas.
“Nosotros pedimos la implicación de la Administración pública y los organismos competentes para poder entre todos dar respuestas lo más ajustadas posibles a las necesidades de este colectivo en extrema vulnerabilidad social y sin acceso a derechos fundamentales”, señala Úrsula Peñate, coordinadora del departamente de Acción Social de Cáritas.
A pesar del diagnóstico profesional realizado por Cáritas sobre este fenómeno en La Palma, evidenciando su existencia, y los logros alcanzados en la atención a estas personas, existe una cierta resistencia e incredulidad desde las instituciones palmeras sobre la existencia del sinhogarismo en la Isla.
De momento, Cáritas, que ha llevado a cabo este proyecto con fondos propios, carece de recursos para mantenerlo en 2018. No obstante, en los próximos días mantendrán un encuentro con la consejera insular de Asuntos Sociales, Jovita Monterey, y los alcaldes palmeros, con la finalidad de trasladar la importancia de recibir apoyo para este programa que atiende una problemática que lejos de disminuir ha ido en aumento.
LOGROS
Durante el período de vida que ha tenido este programa han surgido iniciativas para facilitar un mejor apoyo y acompañamiento de estas personas. Así sacerdotes y grupo de Cáritas, han promovido coberturas económicas de necesidades básicas para estas personas, de forma continuada, incluso llegando a facilitar un piso de alquiler, en Santa Cruz de la Palma, para varios casos de personas a las que se les ha tramitado una ayuda económica y que en breve podrán acceder a una alternativa alojativa con sus propios medios. También se ha facilitado temporalmente un servicio de duchas y lavandería.
Mediante la participación en la Plataforma de Personas Desempleadas, han realizado labores de acompañamiento y asesoramiento ante las administraciones públicas, y la defensa de la creación de algún tipo de recurso o plan de intervención sobre el colectivo de personas en situación de sin hogar o en alto riesgo de exclusión residencial en la Isla de La Palma.
La coordinación con los Centros de Salud ha permitido también agilizar la asignación de médicos, consultas, logrando así una atención y seguimiento más eficaz de las personas en situación de sin hogar de la isla. Lo mismo ha ocurrido en materia de salud mental, especialmente a través de la coordinación con AFEM.
Por último, cabe destacar que Cáritas, a la hora de valorar qué tipo de recursos son los más adecuados para el colectivo en la isla, descarta la creación de un centro alojativo o albergue, ya que la geografía de la isla y la localización de los casos obliga a entender su atención desde el acompañamiento directo en las zonas de referencia. Y apuesta por un modelo más centrado en la metodología del Housing First, donde se establece el acceso inmediato a una vivienda como clave para abordar esta problemática social.
Varón, de nacionalidad española y con una edad de entre 45 y 65 años. Este es el perfil de las personas sin hogar de la isla de La Palma, según el estudio realizado por Cáritas. Por género, el 71% de personas son hombres, frente a un 29% de mujeres. En cuanto a la edad, después del rango de entre 46 y 65 años, que acapara el 50% de este colectivo, se encuentra el que va entre los 36 y 45 años, que suma el 26% del total de 70 personas censadas con esta problemática. Le sigue el de los jóvenes, entre 18 y 35 años, que representa el 18%. en estos casos, aclara Cáritas, el valor va en línea ascendente. Los mayores de 65 años representan el 6% y la tendencia también es al alza.
En cuanto a la procedencia, el 70% son nacionales; el 17% europeos comunitarios, y el 13% extranjeros extracomunitarios. Si bien destacan que el 94% del total de personas atendidas poseen vínculos significativos con La Palma, entendiendo que se encuentran desde hace años en la isla y con vínculos familiares y ajenos que les hacen permanecer en la misma. Estas personas se encuentran empadronadas en algún municipio palmero, aunque actualmente no resida en el mismo.
