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la reforma del estatuto: diario de una parlamentaria

Una oportunidad para garantizar derechos

Ayer echó a andar la ponencia para la reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias, después innumerables aplazamientos propiciados por intereses partidistas

Ayer echó a andar la ponencia para la reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias, después innumerables aplazamientos propiciados por intereses partidistas. Sin embargo, no debería resultarnos difícil dejar atrás semejante contexto de inacción política, si todos los grupos parlamentarios demostramos altura de miras y empatía.

Ese es al menos mi parecer después de este primer acercamiento, en el que ha predominado la certeza de sabernos distintos pero capaces de llegar a acuerdos que puedan beneficiar a la mayoría. La responsabilidad es mucha –el hormigueo en mi estómago antes de empezar daba fe de ello– pero estamos llamados a pintar con ideas la realidad que anhela nuestra tierra. Y no se sabe cuando volveremos a tener una oportunidad como esta, pues, como ustedes saben, la “carta magna” de las Islas requiere amplios acuerdos para su modificación. De hecho, la única vez que esto ha sucedido desde su entrada en vigor, fue para convertir nuestro sistema electoral en uno de los más injustos del arco europeo.

Por si esto fuera poco, la situación que atraviesa nuestra tierra es tremendamente preocupante, especialmente a causa de su enorme brecha de desigualdad. Por eso, necesitamos como agüita de mayo un cambio institucional que intervenga sobre el millón de canarias y canarios que están en riesgo de exclusión social (según el último informe de la Red Europea contra la Pobreza), anhelamos políticas de empleo que reduzcan nuestras tasas de paro, que no han bajado de las 200.000 almas desde que empezó la crisis, y reivindicamos una solución para nuestro sistema sanitario, donde hospitales públicos como el Doctor Negrín están completamente colapsados.

Es cierto que nuestro Estatuto no garantiza,por sí solo, la solución de todos estos problemas. Pero también es verdad que al menos permitiría dar cobertura legal a mejoras importantes, como blindar de una vez por todas nuestros derechos sociales, marcando sin ambigüedades las prioridades por las que se debe regir quienquiera que gobierne. De momento, lo que sabemos es que todos los grupos compartimos que el autogobierno debe servir como herramienta para aumentar el bienestar de nuestra población, además de apostar por un nuevo modelo productivo que sea más sostenible y respetuoso con nuestro rico patrimonio cultural y natural. Lo que significaría dejar atrás muchas de las políticas que se han venido implementado desde hace más de treinta y cinco años.

Obviamente no todo ha sido consenso y queda aún mucha tela que cortar. Artículos esenciales del Estatuto, como los que delimitan el espacio geofísico sobre el que tiene competencias nuestra Comunidad Autónoma (incluidas sus aguas), el papel que deben jugar las Islas dentro de la estructura del Estado y nuestros legítimos derechos a disfrutar de una vida digna (precisamente el ámbito en el que más mejoras ha planteado Podemos), están todavía pendientes.

Ahora bien, mientras dure este debate –y si así ustedes lo quieren– me ofrezco para narrarles mis impresiones personales sobre todo este proceso, con la única intención de hacerles más cercano y ameno un escenario que por desgracia no es todo lo público y transparente que debería ser. Durante las próximas semanas tendremos la oportunidad de sacar a nuestro territorio de su letargo histórico: que nadie nos prive de ese sueño, que nada nos robe el futuro.

Meri Pita
Diputada por Canarias
Secretaria de Plurinacionalidad de Podemos.

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