
El Juzgado de lo Penal número 5 de Las Palmas de Gran Canaria ha condenado a cuatro años y cuatro meses de cárcel a un exmando de la Policía Canaria por haber acosado laboralmente a dos agentes, uno de los cuales sufre debido a ello secuelas psicológicas que lo incapacitan para el trabajo.
La sentencia declara al procesado, Carmelo Martín S.D., culpable de dos delitos de acoso laboral y otros dos de lesiones psicológicas y lo condena a indemnizar a los perjudicados con 65.505 euros, cantidad de la que responderá subsidiariamente el Gobierno canario.
El Juzgado considera probado que este antiguo subinspector de la Policía Canaria, apartado del cuerpo por otra condena anterior (cuatro años de cárcel por falsear los cargos contra un detenido), “mantuvo a sabiendas desde 2010 un trato humillante, ofensivo y discriminatorio” respecto a un agente.
Este trato continuó “de forma reiterada” en las reuniones informativas de primera hora, en los vestuarios y delante de compañeros, en episodios en los que el acusado decía a su subordinado que no merecía ser policía y que había personas “que solo servían para estar rodeadas de putas y maricones”.
El juez añade en los hechos probados que Carmelo Martín S.D. asignaba a ese policía con más frecuencia que al resto de agentes “los servicios peor considerados por todos, por su falta de dinamismo o actividad, o por su soledad”.
También considera acreditado que influyó para que se denegara a ese agente una licencia de estudios y algunos cambios de turno.
El acoso del procesado a ese policía, señala la sentencia, se agravó a partir de 2013, cuando su subordinado prestó declaración en la instrucción penal de la que se derivó su otra condena (confirmada por el Tribunal Supremo hace unos meses).
La sentencia subraya que la “continua, sistemática y deliberada conducta de hostigamiento y presión” que sufrió por parte de Carmelo Martín S.D. provocó a ese agente de la Policía autonómica “un transtorno adaptativo mixto con ansiedad y depresión”, que ha llevado a que la Seguridad Social le conceda la incapacidad permanente para seguir desempeñando ese tipo de trabajo.
El segundo perjudicado por el trato de este antiguo subinspector de la Policía Canaria sufrió su acoso también después de haber sido citado a declarar en la otra instrucción penal.
A raíz de ello, Carmelo Martín S.D. le llamaba en público “flipao, chiflao y militroncho” (se trataba de un agente que antes había sido militar), le asignaba “los servicios peor considerados” y le reprochaba en falso ausencias del puesto de trabajo “con la clara intención de que le abrieran expedientes”.
“La intención que ha guiado este comportamiento del acusado” hacia ese agente, concluye el juez, “nuevamente ha sido de hostigamiento, con ánimo de vejar y siendo claramente discriminatorio respecto de lo ordenado”.
La sentencia resalta que para “escapar” de esa situación, “absolutamente insoportable”, el segundo agente afectado por el acoso de Carmelo Martín S.D. pidió una excedencia voluntaria, porque llegó a sufrir un transtorno con síntomas ansiosos-depresivos.
El fallo impone al acusado tres años de cárcel por dos delitos de acoso laboral y un año y cuatro meses por dos delitos lesiones psíquicas.
