
La masa arbórea con la que cuenta Santa Cruz de Tenerife la convierte en una de las ciudades más importantes de España en cuanto a la presencia de zonas arboladas. La historia de la ciudad siempre ha estado acompañada de espacios verdes, primero solo para el disfrute de las clases adineradas como la Alameda de la Marina o como se la conoce hoy en día, del Duque Santa Elena, y después, generalizando su acceso al resto de la población con lugares como la plaza Weyler, el propio parque García Sanabria, concebido como un gran parque público, o los proyectos que arbolaron calles como las de Méndez Núñez, El Pilar o la Rambla de Santa Cruz. Pero también el parque Viera y Clavijo, el de La Granja o el de Secundino Delgado. Y así, en cada distritos, es posible encontrar un referente verde a tener en cuenta. Todo sin incluir la gran suerte de contar con la Reserva de la Biosfera que es Anaga.
Un conjunto que es un verdadero tesoro vegetal que necesita ser cuidado en extremo, algo de lo que se ocupa el Negociado de Parques y Jardines, dependiente del área de Servicios Públicos, que dirige el concejal de CC, Dámaso Arteaga. Dentro de las funciones de esta área hay un apartado especial para el cuidado de los árboles y palmeras que se reparten por la ciudad. Para ello, desde 2013, Santa Cruz cuenta con un Plan de Gestión del Riesgo del Arbolado, un plan de trabajo específico para cuidar y atajar los riesgos que de esta masa vegetal se desprenden y cuyo número supera los 40.000 especímenes.
En la memoria correspondiente a 2017 de este plan y a la que ha tenido acceso DIARIO DE AVISOS, se detalla que, como el año anterior, se llevó a cabo la revisión de todo el arbolado del término municipal de Santa Cruz con el fin de detectar nuevas anomalías en las diferentes zonas verdes y viarias. El plan se inició en marzo y en una primera fase se revisó todo el arbolado de la ciudad. A través de este trabajo se detectan los ejemplares que requieren una inspección más detallada por parte de los técnicos. En total, se revisaron 46.860 ejemplares. En una segunda fase, se pasa a revisar, de manera más exhaustiva los ejemplares señalados en la primera fase, de forma que se evalúa la necesidad de realizar una diagnosis detallada de cada ejemplar detectado y determinando la mejor solución para disminuir el riesgo en cada caso.
Talas
Como ya ocurrió con anterioridad, con dicho plan se detectaron ejemplares no aptos para continuar en las zonas verdes y se procedió a informar para su tala, así como otros nuevos que entraron en diagnosis y que en años anteriores no se consideró su inclusión.
La memoria realizada por el Negociado de Parques y Jardines detalla que, fruto de las revisiones o inspecciones realizadas se tuvieron que talar alrededor de 237 ejemplares de árboles y palmeras, 30 más que en el año 2016, por diferentes motivos (daños estructurales, enfermedad, vandalismo, seguridad o incompatibilidad con el espacio), aunque fueron sustituidos por otros ejemplares, en algunos casos de porte arbustivo debido a la elevada densidad de plantación. Además, a fecha de hoy, hay 267 ejemplares en diagnosis.
Los distritos de Centro-Ifara y Salud-La Salle son los que más ejemplares en seguimiento presentan con 116 y 113 respectivamente, lógico si se considera que son los que más espacios arbolados concentran. En Ofra-Costa Sura hay 27, en Anaga 5 y en el Suroeste se suman otros seis. El Negociado, realiza una labor de inspección sobre la empresa de servicio que se encarga de atender los parque y jardines de la ciudad. Así, a través de un programa informático municipal quedan registradas las incidencias que se van produciendo.
En dichas incidencias, se le dan a la empresa órdenes de trabajo con plazos de ejecución para los trabajos que se estiman necesarios y para atender las quejas vecinales relacionadas con el mantenimiento de las zonas verdes, quedando reflejadas por distritos.
Atendiendo a esta relación, el número total de incidencias fue de 2.780 en 2017. El distrito Salud-La Salle se diferencia con claridad del resto alcanzando casi un millar. Le sigue el distrito Centro-Ifara (863), Ofra-Costa Sur (359), Suroeste (322) y Anaga (239). Además, el Negociado contabiliza las reclamaciones vecinales que llegan bien a través del correo electrónico o por teléfono. De esta forma, como reconoce la memoria de 2017, no siempre la empresa presta el servicio con el nivel de calidad exigido de una manera regular y continuada y ello genera quejas y peticiones de los ciudadanos.
El número de quejas vecinales registradas alcanzó 567. De esta totalidad, el 52 % corresponde a peticiones de poda de árboles o palmeras, seguida del 22% referido a la solicitud de limpieza de basura o malas hierbas de los jardines y a continuación figuran las comunicaciones por falta de riego con el 11%, las de otra índole con el 7%, solicitud de tratamiento fitosanitarios con el 6% y por último la extracción de ejemplares arbóreos con el 2%.
