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Aniversario de ‘Cuadernos hispanoamericanos’

Una legendaria revista literaria del orbe iberoamericano cumple setenta años, y ya ella misma da motivos para incluir su propia reseña. Fue uno de los primeros esfuerzos editoriales que entendió la cultura hispánica como un todo variable y multipolar. No siempre desde la península ibérica se hacía el reconocimiento justo del otro costado de una cultura multiabarcante, sino que se le veía como complementaridad. Pues los intelectuales que animaron esta naciente revista veían otra realidad: la solidez de una cultura que, en base a la lengua, era una sola y crecía por muchos territorios. Una realidad cultural supracontinental se imponía sobre las parcelas, y quien no lo entendiera se fosilizaba con el pasado. En Los hijos del limo, Octavio Paz recordaba que la cultura iba más allá de los territorios, pues nadie ni nada cerca la imaginación. Desde fines del siglo XIX, los contrapuntos realzan una cultura de la diversidad: la Generación del 98, por ejemplo, fue determinante para los escritores del Modernismo hispanoamericano, y a la vez el Modernismo fue esencial para la Generación del 27, luego esta promoción estuvo en las simientes de las vanguardias poéticas americanas. Y así hasta llegar al boom novelístico de los 60, que ha sido determinante para los novelistas españoles de las últimas décadas.

La revista ha acompañado los procesos culturales iberoamericanos cuando las publicaciones periódicas escasean. Testigo envidiable de los tiempos, quienes han pasado por sus páginas o expuesto sus opiniones ya forman parte de la historia de nuestra cultura. El esmero, la exigencia, la recensión y la crítica son condiciones indispensables que han definido su perfil editorial. Pero no podía ser de otra manera cuando el rigor se ha alejado tanto de las prácticas actuales, más proclives al inmediatismo. Esos códigos de conducta que se asocian a fórmulas por muchos consideradas antiguas, creo que no envejecen a la hora de identificar la calidad o la trascendencia de una obra. No es el tiempo, o las modas, o las tendencias, lo que determina la calidad literaria, sino una pulsión más de orden inmaterial, más acorde con la permanencia del espíritu, que es lo esencialmente humano. La crítica es a la creación lo que en el dominio público podría sea la ciudadanía para la democracia. Sin pulso donde sostenerse o espejo donde verse, la obra queda aislada. Cuadernos Hispanoamericanos ha venido a ser un espejo que refleja lo mejor de nosotros.

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