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fÚtbol base

Un gesto para la esperanza

Carlucho, entrenador del Infantil A de la EUD Las Palmas Llamoro, advirtió de que su equipo abandonaría el terreno de juego si desde la grada seguían insultando al árbitro
Tras 25 años en los banquillos del fútbol base, Carlucho tiene muy clara su ética de trabajo y formación. S. Méndez
Tras 25 años en los banquillos del fútbol base, Carlucho tiene muy clara su ética de trabajo y formación. S. Méndez

Se ha mostrado algo reacio a conceder la entrevista por timidez. No quiere protagonismo y cree que su gesto no es tan importante. Pero sí lo es. Carlos Figueroa, Carlucho en el mundo del fútbol, entrena al Infantil A de la EUD Las Palmas Llamoro y el pasado sábado amenazó con retirar a su equipo del partido que lo enfrentaba al CD Tenerife si desde la grada un aficionado seguía profiriendo insultos hacia el colegiado del mismo. Envueltos en los últimos tiempos en una vorágine de noticias de violencia en el fútbol base, el gesto de Carlucho invita a la esperanza.

“Lo que hice fue lo normal, no lo veo como algo extraordinario porque forma parte de lo que yo creo que debe de ser la formación de un jugador de cantera”, reconoce Carlucho, que insiste en que, de ningún modo, los insultos de “cagón” tal y como reflejó el árbitro en su acta, provinieron de ningún familiar de ninguno de sus jugadores, sino de un aficionado que “en alguna ocasión” va a ver determinados encuentros.

Hecho aislado

Sus niños perdían por 3-0 frente al CD Tenerife cuando el árbitro decidió reunir a los dos entrenadores para comunicarles que, en caso de seguir escuchándose desde la grada los citados insultos, él pararía el encuentro. A partir de ahí, Carlucho lo tuvo claro: “Yo también los estaba oyendo y me estaba poniendo nervioso. Siempre intento que los niños estén centrados solo en el partido, pero este aficionado estaba bastante cerca y se escuchaba bien. Instintivamente, cuando el colegiado nos dijo eso, cogí a los niños, también a los del banquillo, me dirigí a esa zona y dije que, si seguía así, éramos nosotros los que nos íbamos”.

La medida resultó. Dicho espectador incluso llamó al día siguiente al entrenador para pedirle perdón y disculparse por su actitud, mientras, ya que la Federación Tinerfeña de Fútbol hizo público el hecho para ponerlo como ejemplo ante la opinión pública, Carlucho comenzó a recibir felicitaciones: “¿Qué es ganar y qué es perder? Ganar tres puntos en un partido de fútbol base es lo de menos, tener educación y formarse como personas y jugadores es lo importantes. Si luego ganas, pues mejor, pero no es el objetivo”.
Es una cuestión filosófica y una actitud ante la vida. Tras 25 años en los banquillos, el entrenador tiene claro que muchas veces “todos los padres lo que quieren es ganar” y “ver a su hijo en el periódico”, por lo que es muy necesario cambiar esa visión desde todos los ámbitos del fútbol base: “Clubes, entrenadores y padres debemos de ir todos a una. No hay que ser primeros en la clasificación y cada padre no tiene que desear que su hijo sea campeón; hasta que no entendamos eso no arreglaremos este tema”.

Curiosamente, cuando más se habla de incidentes en el fútbol de cantera, el propio Carlucho admite que esto no es algo nuevo, pero que ahora, con la presencia de las redes sociales, es más visible: “Recuerdo que, teniendo yo 16 años, hubo tiros en un partido que jugábamos en el Sur. He pasado muchas cosas en el fútbol, pero ahora, con móviles, redes sociales y vídeos todo el mundo va a sacar eso como noticio. No los medios de comunicación, sino cualquier persona que esté allí. Sacas 15 segundos de un encontronazo y dices que hubo una pelea tremenda. Luego lees que en Canarias hay peleas todo el día y no es así. ¿Es grave? Por supuesto, pero son miles de partidos los que se juegan y en la mayoría no pasa nada”.

Pese a ello, y por desgracia, Carlucho aún tiene que decirle a niños de 12 y 13 años que insultar al árbitro forma parte de actitudes que nada tienen que ver con el deporte que tanto aman: “Yo grabo nuestros partidos en vídeo y luego, al verlos, escucho auténticas barbaridades. Les digo a mis niños que eso es por querer ganar o por lo que sea y que ellos tienen que disfrutar del fútbol y no ser así. Sabemos que muy pocos llegarán a ser futbolistas profesionales, por lo que lo importante es formarlos como persona”.

Él es un privilegiado y alguien muy firme en sus convicciones. Reconoce no haber tenido “nunca” un solo problema con ningún padre porque siempre deja claro su método de trabajo. Mientras tanto, justo antes de acabar nuestra conversación, reitera que su gesto no es tan importante y que volverá a hacer lo mismo si es necesario.

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