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La famosa Marathon Des Sables, la carrera que no cumple sus promesas

El tinerfeño José Luis Ortoll sufrió un grave accidente entrenando para participar en la carrera que se celebra en el desierto de Marruecos. La organización de la prueba le aseguró una donación que nunca ha llegado
José Ortoll y Raquel Rivero. | ANDRÉS GUTIÉRREZ

José Luis Rodríguez Ortoll es uno de esos héroes anónimos que no tienen capa. Marino mercante de profesión y super atleta de corazón. Un mal día se propuso acabar la Marathon Des Sables y la Titan Desert, dos pruebas salvajes que suponen todo un desafío para los límites humanos. Estaba convencido de que él sería la primera persona que lograría completar estas dos pruebas en el mismo año. Nadie ha hecho tal proeza aún. Se preparó a fondo y a buen seguro que hubiese terminado este mayúsculo reto, pero una simple piedra en su camino le cambió toda su existencia.

El 15 de febrero de 2016, entrenando en Fuerteventura en una pista de tierra, sufrió una caída. Aparentemente no era grave, pero Ortoll se golpeó la cabeza y su casco no pudo parar el golpe. Sufrió un traumatismo craneoencefálico severo y quedó en coma. Estuvo 15 días en esta situación, luego sufrió durante seis meses amnesia post-traumática. A día de hoy arrastra secuelas físicas apreciables. Pero a pesar de las graves consecuencias que padece, Ortoll cada día le sonríe a la vida y sigue peleando por aproximarse a ser el que era. Nunca se dará por vencido.

Se revela contra el derrotismo y, también, contra las injusticias. La organización de la Marathon des Sables le ha dado la espalda. Lo ha engañado. Le prometió algo que no ha cumplido.

Derivado de su grave accidente y de los gastos hospitalarios que generó, Ortoll y Raquel Rivero, su mujer, tienen que hacer frente, con muchas dificultades, a un préstamo de 100.000 euros. Pero esta cuantía ha sido incluso mayor debido al tipo de rehabilitación que actualmente lleva a cabo Ortoll.
Tras cruzar varios correos electrónicos, la organización de la Marathon Des Sables se comprometió a donarle la simbólica cantidad de 950 euros. Irrisoria teniendo en cuenta el enorme presupuesto que maneja esta prueba, pero una cifra que a Ortoll y los suyos les ayudaría.

Pero esos 950 euros nunca llegaron, a pesar de que este ahora pensionista les envió el número de cuenta para hacer el ingreso y les remitió varios correos recordándoles su promesa. Nunca más se supo de una gran carrera que demostró muy poco señorío.

Todo lo contrario que la Titan Desert, que al conocer lo que había pasado, devolvió íntegramente la costosa inscripción. La Marathon Des Sables se negó a hacer lo mismo. Incluso a guardar ese dorsal para otro año o para otro competidor. Simplemente faltó a la verdad a un superhéroe que nunca se va a dar por vencido.

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