La lucha tinerfeña está de luto tras perder a Honorio García Chaval II, uno de los bregadores que marcó una época en nuestro deporte vernáculo, a los 77 años. El sepelio tendrá lugar hoy desde las 10:45 horas desde la cripta de San Juan, en Tacoronte, hasta la parroquia de Santa Catalina Mártir donde se oficiarán las honras fúnebres a partir de las 11.00 horas. Se nos ha ido un referente, un ejemplo de amor y dedicación por la lucha canaria y por su cantera.
Se formó en el Rosario de Valle de Guera donde creció a la sombra de Gregorio Dorta, Felipe y Manuel Ledesma, José Gutiérrez el Chaval, José de León el Chicharro, Manuel Gutiérrez la Viejita, Nono Delgado o Pedro Rodríguez, entre otros.
La renuncia del club a la Preferente hizo que emigrara a La Palma enrolándose en el Bediesta y en el Balta, regresando en 1964 al Rosario al comenzar a despuntar su hermano José García Chaval III. Ambos formaron una magnífica dupla que firmó jornadas espectaculares como fue el tirar a 11 rivales del Santa Cruz el 25 de julio en la Plaza de Toros -seis José y cinco Honorio-, o cuando el mayor tumbó a Juan Barbuzano en la plaza de Valle de Guerra.
Cinco años después, emigraron al Victoria tras romperse el equipo pero volvieron al Rosario en 1972 para bregar sus últimos años antes de retirarse.
En el verano de 1988 Honorio Garcíoa se hizo cargo de la Escuela Municipal de lucha siendo el artífice durante 15 años de la espectacular explosión de puntales y destacados que emergió de la cuna vallera con hombres como Javi Ledesma, Pedro y Elieser Gutiérrez, Ángel Honorio y José García el Chavalín, Marcos Ledesma, Ángel y Aday Barbuzano, Ángel Rosales, Marcos Méndez, Enrique Cano, etc.

