
El PSOE reconoció anoche que fue uno de sus diputados regionales quien, al romper la disciplina de voto, hizo fracasar por cuarta vez la propuesta para cubrir las dos vacantes existentes en el Consejo Rector de Radio Televisión Canaria (RTVC). En consecuencia con lo sucedido, el secretario de Organización de los socialistas canarios, Jorge González, anunció a DIARIO DE AVISOS que su partido pondrá “todo el empeño” en averiguar la identidad de dicho diputado para que asuma sus responsabilidades, al entender que “ha actuado con tal nivel de deslealtad que se ha colocado voluntariamente fuera del PSOE”. Cuestionado sobre si los estatutos del partido prevén la expulsión como la sanción adecuada a esa indisciplina, González insistió en que “ese diputado o diputada es quien se ha situado fuera del PSOE con su acción”. Sea como fuere, lo sucedido ayer se enmarca en la crisis interna que sufren los socialistas canarios, y que tiene su mayor expresión en el cisma abierto entre la organización insular tinerfeña y la Ejecutiva regional del PSOE.
El Consejo Rector de RTVC se fue ayer a rojo (de la vergüenza) y verde (señal de inmadurez). Ni perpetrando trampas lograron CC y el PSOE colocar sus piezas en el tablero del parchís. Expuestas a una cuarta derrota, Marta Cantero y Carmen Zamora perdieron la partida en manos de sus mentores. Volver a empezar para regresar al mismo sitio. Una vez más -la definitiva-, el pleno del Parlamento de Canarias vetó la propuesta para cubrir dos vacantes en el órgano del ente público. El tripartito ocasional (CC-PSOE-ASG) tropezó con la piedra que había puesto en su propio camino hacia la nada. En una surrealista votación ¿secreta? en una urna, se registraron 35 de los 36 sufragios necesarios para la aprobación. Hubo 4 en contra, 16 abstenciones, 3 en blanco y uno nulo. Presumiblemente, en este estaba la madre del cordero. Dentro de la lógica por la involución de los acontecimientos, era de temer que sucediera lo que se vivió ayer en el salón de pleno de la Asamblea legislativa.
Las imágenes inmortalizaron un episodio inédito en la historia de la autonomía canaria: dos grupos se saltaron el protocolo porque recelaban de la recíproca lealtad y distribuyeron bolígrafos o rotuladores de colores distintos para detectar los movimientos del voto invisible, identificar las huellas del fantasma de Teobaldo Power. Como se ha dicho, el PSOE ya se ha autoinculpado y busca al responsable.
