
El prestigioso botánico, catedrático emérito de la Universidad de La Laguna y Premio Canarias, Wolfredo Wilpret de la Torre, es desde 1983 miembro del Patronato del Parque Nacional del Teide y por lo tanto, puede presumir de ser una de las personas que mejor conocen en esta maravilla de la naturaleza que en 2007 fue declarada por la Unesco patrimonio natural de la humanidad.
Con una visión conservacionista y con el objetivo de que éste se conserve como tal, Wilpret se opone al “uso mercantilista” que actualmente se le está dando. Y así lo manifestó el lunes en la última sesión plenaria del Patronato en la que cuestionó y votó en contra del punto número 6 del orden del día para que el lugar sea escenario de eventos deportivos, como la carrera de alta montaña Bluetrail.
“La presión de todo tipo, incluso la deportiva no se debería consentir en un parque nacional, porque perturba el entorno con los residuos que se generan y al mismo tiempo, sin ser consciente de ello, los deportistas pueden ser portadores de especies invasoras que se llevan en la ropa. Sobre todo, teniendo muchos lugares en la Isla para realizar este tipo de actividades”, explica. El mismo argumento lo aplica a otros eventos, como el rodaje de películas.
A ello hay que añadirle las más de cuatro millones de personas que entran todos los años (100.000 al día) de una manera “anárquica”, de las cuales más de 650.000 lo hacen en vehículo privado. Ello contribuye a su deterioro, “que no ha ido a más porque su geomorfología juega a su favor”, asegura.
A su juicio, “a la cumbre del Teide no debería subir nadie. El Parque Nacional debe ser un objeto de un recurso a conservar, no a explotar, y de hacerlo, debe ser de una manera muy cuidadosa”. Afortunadamente, añade, se han desechado otras peticiones de la Península para celebrar carreras de alta montaña.
“Entiendo que al declararse parque nacional se ha estado priorizando el concepto conservacionista, ya que junto con el bosque verde de Anaga, el Teide es una joya universal, un grandioso espectáculo volcánico, al ser uno de los tres volcanes más importante del planeta. Pero la presión que está sufriendo en la actualidad se escapa un poco de la filosofía inicial”, sostiene.
El catedrático afirma que la presión económica sobre la política es muy fuerte y ello supone, desgraciadamente, que se esté “destruyendo al planeta de una manera brutal, utilizando los recursos naturales de una manera mercantilista y con un fin capitalista”.
Pese a ello, dice que es optimista y confía en que el actual modelo, “terriblemente destructor” en su opinión, se corrija pronto cuando “las nuevas generaciones de la era tecnológica accedan a los puestos de gestión responsables y corrijan los errores que le hemos dejado en herencia las antiguas y actuales generaciones”.
