
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sugerido que las fuerzas norteamericanas lanzarán algún tipo de ataque con “misiles” en Siria como represalia al ataque químico cometido el sábado en Duma y ha retado a Rusia a derribarlos, tal como ha advertido alguno de sus representantes.
Las palabras del magnate hacen presagiar una actuación militar inminente. Portaaviones de la Armada de Estados Unidos ya se dirigen rumbo al Mediterráneo. La Organización Europea para la Seguridad de la navegación Aérea (Eurocontrol) ha alertado a las aerolíneas de la posibilidad de que se produzcan ataques aéreos, instando a las compañías a cruzar con precaución la zona este del Mediterráneo durante las próximas horas.
Además, las fuerzas leales al régimen de Bashar al Assad han comenzado a evacuar las principales bases militares y aeródromos ante la posibilidad de que Estados Unidos lance un ataque inminente.
Previamente a las advertencias del magnate, Moscú ha instado a EEUU y al resto de actores a que eviten “dar pasos” que puedan “desestabilizar” la situación en el país árabe y el gobierno sirio ha acusado a Washington de utilizar “mentiras” para justificar ataques contar su territorio.
“Rusia promete derribar todos los misiles disparados en Siria. Prepárate, Rusia, porque habrá, buenos, nuevos e ‘inteligentes'”, ha afirmado Trump en su cuenta de Twitter, desde donde ha lamentado la colaboración de Moscú con el régimen de Bashar al Assad.
El embajador de Rusia en Líbano, Alexander Zasipkin, ha advertido el miércoles de que cualquier misil que lance Estados Unidos contra Siria será derribado y su plataforma de lanzamiento será atacada, mientras que el vicepresidente de la Comisión de Seguridad y Defensa del Senado ruso, Evgeni Serebrenikov, ha destacado que Rusia tiene bien protegidas sus bases y ha dejado claro que responderán de inmediato si Estados Unidos ataca a su contingente.
No obstante, Trump ha ido más allá en la escalada de tensión abierta con Rusia por el conflicto de Siria y ha desafiado abiertamente al Kremlin a derribar los misiles “inteligentes” que amenaza con lanzar en breve.
“No deberíais ser aliados de un animal que asesina con gas, que mata a su pueblo y disfruta de ello”, ha añadido el mandatario norteamericano, recurriendo de nuevo a un calificativo con el que ya se refirió a Al Assad tras las primeras informaciones sobre el ataque.
Un portavoz del Pentágono, Eric Pahon, ha evitado valorar en un comunicado el tuit de Trump, alegando que “el Departamento no comenta posibles acciones militares futuras”. En este sentido, ha dejado las aclaraciones en manos de la Casa Blanca, si bien ha recordado que el presidente ya dejó claro que el “horrible” ataque de Duma requiere de “una respuesta inmediata de la comunidad internacional”.
En un mensaje posterior, Trump ha subrayado que la relación entre Rusia y Estados Unidos es “peor” ahora que durante la Guerra Fría. “No hay razón para ello. Rusia nos necesita para contribuir a su economía, algo que sería muy fácil de hacer, y nosotros necesitamos a todos los países para trabajar juntos. ¿Detener la carrera armamentística?”, ha concluido.
El presidente de Estados Unidos decidió el martes cancelar su viaje a la Cumbre de las Américas de Lima y a Bogotá para centrarse en la respuesta al último ataque con supuestas armas químicas en Siria. El lunes, Trump ya advirtió de que el régimen que preside Bashar al Assad pagaría “caro” ese ataque y prometió una rápida y contundente respuesta.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha cuestionado la posible intervención militar norteamericana y ha abogado “por una investigación objetiva e imparcial antes de que se saquen conclusiones o se dicten veredictos”. “No nos orientemos por lo que dicen los periódicos, sobre todo cuando citan fuentes efímeras”, ha recomendado, según la agencia Sputnik.
Rusia y Estados Unidos han bloqueado en el seno del Consejo de Seguridad los respectivos intentos de establecer una comisión de investigación internacional sobre los ataques con armas químicas en Siria.
El diario estadounidense The New York Times asegura que se han barajado tres opciones de actuación en Siria y que la más posible es precisamente la que ha apuntado el miércoles el presidente con el lanzamiento de misiles y el bombardeo de objetivos militares concretos. Es la medida que menos riesgo supone para las tropas estadounidenses y es la más económica. No obstante, según detallan los expertos, apenas tendrá ninguna efectividad en el trascurso de la guerra.
Trump ya autorizó el pasado año el lanzamiento de 59 misiles tras otro ataque con armas químicas en el que murieron más de un centenar de civiles. Aparte de la aparatosidad de la noticia y de las reacciones que se produjeron entonces, lo cierto es que no tuvo apenas consecuencias para el régimen de Al Assad.
Los aliados de Damasco, Siria y Rusia pueden fácilmente contrarrestar los efectos de una base área destruida o una pista de aterrizaje destrozada.
Según el rotativo, los estadounidenses debe enfrentar la realidad de que algunos problemas no pueden resolverse mediante soluciones con bajo costo y bajo riesgo a las que se acostumbraron tras el fin de la Guerra Fría.
Una implicación directa en Siria es algo que podría inclinar, o no la balanza, pero que supondría miles de vidas perdidas, prolongar el conflicto y tener en el escenario otro problema como el que tienen en Irak o Afganistán. Además, implicaría el enfrentamiento directo con Irán y Rusia, fieles aliados del presidente Al Assad y es algo que el Pentágono no se plantea.
La tercera de las opciones, que pasa por armar y dar soporte técnico y logístico a las milicias insurgentes es la que se ha empleado hasta ahora. Cuando Estados Unidos comenzó a apoyar a los rebeldes, las tropas assadistas pasaron por serios apuros. De hecho, el éxito de la medida provocó la intervención de Rusia en 2015. En este sentido, el enfoque falló y acabó logrando justo lo que trataba de evitar: una guerra a gran escala y en la que las potencias extranjeras tienen ahora sus intereses de cara a expandir su influencia en la región.
Aunque está técnica ha hecho más costosa la guerra para Al Assad, lo cierto es que ahora las milicias contrarias a Al Assad están más divididas y debilitadas, en parte por la ofensiva lanzada por Turquía. Además, esta medida también puede ser contrarrestada e igualada por las tropas rusas e iraníes.
Los analistas militares son conscientes de que las acciones que previsiblemente va a efectuar Washington destruyendo algún objetivo militar concreto no serán decisivas en el desarrollo de la guerra en Siria. Más bien estarán destinadas a asegurar una cierta hegemonía internacional y a tranquilizar conciencias tras las barbaridades cometidas contra la población civil en los últimos siete años en el país árabe.
No en vano, los expertos afirman que la guerra civil en Siria es el mayor conflicto que tiene ahora mismo la comunidad internacional.
