
Catalina Pires (2003, Munich) tan solo tiene 14 años pero ya está considerada como una de las promesas europeas dentro de la música clásica con el violín, la guitarra y la vihuela. Su proyección no parece tener límite y ya ha ganado varios premios en su Alemania natal y a nivel internacional, tanto con violín como con guitarra. En 2016 ingresó como estudiante en la Facultad de Música de su ciudad natal, logrando ese mismo año debutar con un concierto para violín junto a la Filarmónica de Neuen.
Para el polifacético guitarrista, compositor y arreglista alemán Walter Abt, que fue profesor en el Conservatorio Superior de Música en Tenerife y con un fuerte vínculo con Garachico (vivió allí durante una temporada) y mentor de la joven, lo de Catalina no es normal. “Toca de manera magistral tres instrumentos. Eso es único, yo no lo he visto nunca. No va a tener el problema de decidir su trayectoria musical”, afirma el músico.
Ambos fueron los protagonistas absolutos ayer en la inauguración del festival Los Caprichos Musicales de la Isla Baja, donde Catalina ofreció su primer concierto en España. “Me gusta mucho la isla”, afirmó durante una entrevista con DIARIO DE AVISOS. La joven comenzó a tocar el violín con 6 años y después se interesó por la guitarra. “Cuando muy pequeña quería tocar todos los instrumentos que veía pero llegó el momento de elegir uno y junto a mis padres decidí el violín porque es fácil de llevar cuando uno viaja. Mi padre es de Argentina y viajamos mucho”, afirmó Pires.
Cuando se le pregunta por su futuro, dónde le gustaría verse en el mundo de la música, Catalina no tiene claro: lo único que le importa es seguir aprendiendo. Continuamente. “Me gustaría tocar con muchas orquestas y en muchos lugares, pero lo que más quiero con la música es aprender y descubrir algo nuevo. Con la música cada día es como un misterio porque siempre hay algo nuevo”, a lo que Walter añade que uno de esos conciertos con orquesta podría ser con la Sinfónica de Tenerife. “Sería un buen final de esta visita a la isla, que en un futuro cercano podamos ver a Catalina en el Auditorio”, comenta el catedrático alemán con una sonrisa.
La historia de cómo se conocieron estos dos virtuosos de las cuerdas es curiosa. Cuando Catalina quiso especializarse más en la guitarra su madre se puso en contacto con Walter, que en un principio le dio una respuesta negativa. “Me pidió que le diera clases pero yo le dije que era una locura por la distancia y porque ella era muy joven, pero su madre me insistió. Me pidió que la viera un día. Y cuando llegó fue una sorpresa. Oír cómo tocaba un tango argentino en la guitarra, una versión de una melodía de tango. Le pregunté si sabía leer partituras y cómo aprendió a tocarla y su madre me dijo: “Bueno, la tocaba con el violín y lo intentó con la guitarra”. Entonces hicimos un arreglo más complejo y tras cuatro semanas Catalina ya estaba tocando esa pieza en el templo más importante de Munich de la música junto a obras de Mozart. Fue realmente impresionante”.
En el programa que ofrecieron anoche en Garachico Walter y Catalina, junto a Rosmén Rodríguez en la percusión, se pudo disfrutar de piezas tan dispares como Cinema Paradiso de Ennio Morricone, Guajiras de Paco de Lucía, Danza brasilera de Jorge Morel o el tema que Walter compuso para dedicárse lo a su pequeño rincón de Tenerife, Tangos Las Puertas de Garachico.
