Addoor Sticky
cultura

“Lo primero que hicieron los conquistadores españoles fue deshacerse de las momias”

Felipe Cárdenas Arroyo, del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh) de Bogotá, es el vicepresidente del Comité Científico del Congreso Internacional de Estudios sobre Momias que se celebra esta semana en el Auditorio de Tenerife
Felipe Cárdenas Arroyo. | SERGIO MÉNDEZ

Felipe Cárdenas Arroyo, del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh) de Bogotá, es el vicepresidente del Comité Científico del Congreso Internacional de Estudios sobre Momias que se celebra esta semana en el Auditorio de Tenerife. Él fue el primer ponente de este importante encuentro científico y precisamente habló del precursor del primer congreso, celebrado en la Isla hace 25 años, el paleopatólogo estadounidense Arthur Aufderheide, quien fue su mentor y amigo.

-¿Qué significa para los científicos este tipo de encuentros?

“Es algo fundamental para la ciencia, porque uno entra en contacto directo con los colegas. Los congresos son esenciales para el intercambio de datos. La comunicación es básica para cualquier ciencia y si no hacemos estos congresos, la ciencia no avanza”.

-¿Cómo ha sido el trabajo de organizar una cita tan importante como este Congreso?

“Para ser honesto, no he participado en la organización, pero sí lo hice en su momento, con Conrado (Rodríguez-Maffiotte), en un simposio para recordar al científico y amigo el doctor Arthur Aufderheide. Fue un paleopatólogo, bueno, era un médico que se interesó por el estudio de las enfermedades en el pasado, especialmente en las momias. Empezó a buscar momias por todo el mundo y cuando llegó a Tenerife encontró una maravilla de material, e hizo una gran amistad con Conrado y el Museo de la Naturaleza y el Hombre (MNH), y de ahí nació el primer Congreso de Estudios sobre Momias. Él siguió trabajando con muchos de nosotros, fue como el mentor de varios jóvenes. Tristemente, falleció en el año 2013 y entonces organizamos el simposio para recordarlo. Ese fue el único en el que participé en su organización. En este han sido el MNH y, sobre todo, Mercedes Martín, que ha sido fantástica”.

-¿Por qué es tan importante la figura de Aufderheide?

“Gracias a sus estudios se empezaron a identificar enfermedades del pasado, no necesariamente que llevaran a la muerte. En este congreso hay un grupo diverso de científicos: arqueólogos, paleopatólogos, antropólogos físicos…, y esa aproximación holística permite ver cuál ha sido el impacto de las enfermedades en las sociedades del pasado. El fue el primero, junto a un equipo de genetistas, en identificar la presencia de tuberculosis en unas momias peruanas y chilenas, de miles de años de antigüedad, a través de la genética. Identificaron y diagnosticaron la edad en la que se dieron estas enfermedades. Pero eso solo fue el inicio, porque esto propició que otros investigadores dijeran ‘vamos a buscar lo mismo en Brasil, Estados Unidos, Europa’, y así se va formando un mapa de cuál ha sido la historia de una enfermedad particular”.

-¿El estudio de las momias tiene alguna incidencia en la actualidad?

“Mucha, porque si uno conoce la historia entiende el presente y sabe para dónde va el futuro. Y eso también sirve para conocer cuáles son los problemas sociales, como son los de tipo biológico médico. Si uno conoce cómo ha sido el proceso evolutivo de una enfermedad, es mucho más fácil entenderla en el momento actual, para poder tomar medidas y decisiones si esa enfermedad nos sigue afectando. Además, se entienden procesos históricos a través de las enfermedades. Por ejemplo, la viruela, que causó estragos en las Américas con la llegada de los conquistadores. Uno tiene que entender la historia de estas patologías en el pasado para saber cómo reaccionaron las poblaciones ante eso y qué tenemos que hacer hoy en día para que no vuelva a pasar”.

– Usted es experto en momias muiscas y leí un artículo suyo donde, además de exponer que en los rituales rellenaban los cuerpos con oro, el Museo Británico tenía dos ejemplares.

“Yo soy arqueólogo y a través del estudio de las momias trato de reconstruir algunos aspectos del pasado. No solamente de patologías sino también de prácticas rituales. Ese es el otro aspecto que tienen este tipo de estudios. Y en el Museo Británico hay dos momias que salieron de Colombia, una en 1838 y otra en 1842, y fueron a dar a Inglaterra porque en esa época las repúblicas suramericanas apenas estaban naciendo y los países europeos estaban muy interesados en establecer relaciones comerciales con estas repúblicas tras las guerras de independencia. Fue una época en que muchas momias y aspecto arqueológicos salieron de las Américas y vinieron a Europa. En Inglaterra, España, Italia o Alemania hay cantidades de estas momias que se traían por curiosidad. La gente no las traía por ciencia sino porque eran una curiosidad. Había gente que tenía una momia sentada en las sala de la casa. Lo mismo pasaba con las momias egipcias. Y ahora son objetos de investigación científica. Esas dos momias de este artículo son traídas por un diplomático representante de la corte de la reina Victoria y están allá en el Museo Británico. Las momias muiscas son las que más me interesan, sí”.

-¿Por qué hay tantos factores comunes en la forma de momificar de culturas que nunca estuvieron en contacto?

“El proceso de momificación tiene un fundamento básico y es que hay que deshidratar el cuerpo. Los habitantes del pasado sabían que la degradación empieza dentro del cuerpo, porque los órganos están llenos de agua. En Egipto, por ejemplo, se abría el cuerpo y se sacaba todo. En Colombia no era tan corriente hacerlo, pero sí tenemos constancia de que se hacía por los escritos de la época. Ellos abrían los cuerpos, los llenaban de tunjos (pequeñas figuras precolombinas) de oro, madera, cobre y convertían la momia en un santuario. Eso fue lo que más le impresionó a los españoles. Y claro, llegaron y se llevaron todo. Y destruyeron las momias. Las momias, además, son un símbolo de poder político. Ocurrió lo mismo en el Perú. Lo primero que hicieron los conquistadores fue deshacerse de las momias porque son un símbolo de poder tremendo. Mire usted la momia de Lenin. ¿Qué es eso? Nada más que un símbolo de poder que se tiene que continuar. Tienen una connotación política importantísima”.

-¿Qué es lo que más le llama la atención de las momias guanches?

“Las momias guanches las he visto y conocido mucho, pero lo que me sorprendió no fueron tanto las momias, sino los investigadores. En los últimos 26 años que lleva este congreso el estudio de las momias guanches ha llegado a un nivel de competencia mundial, y me ha asombrado el cambio que ha habido en 20 años con los investigadores españoles. Esto es gracias a este tipo de congresos, porque se ha formado un grupo de investigadores de un nivel muy alto, que sale al exterior y cuando vuelve trae un conocimiento nuevo y desarrolla aquí su propio conocimiento”.

-¿Alguna característica que le haya llamado la atención?

“Son muy atractivas desde el punto de vista científico. Están muy bien preservadas y también son momias que están extendidas. En Sudamérica, por ejemplo, están en posición fetal, porque hay un poco el concepto en algunas partes, sobre todo en Colombia, de que la Tierra es la madre universal y que entonces cuando una persona muere regresa de nuevo al útero de la madre. Es una interpretación muy bonita. Las momias guanches son individuos altos, lo cual indica que definitivamente vienen de otros lugares. En el norte de África los estudios de genética nos han demostrado de dónde vino esta gente y cuándo. Es interesantísimo”.

– ¿Cómo ha afectado la crisis a la financiación del estudio de momias?

“Dinero hay, lo que pasa es que hay prioridades. Primero se financia un proyecto de economía que un proyecto sobre momias. Por eso es difícil conseguir recursos. Un investigador que no esté afiliado con una institución cultural o de investigación es muy difícil que consiga recursos. Pero por ejemplo, por el lado de la tecnología, si tienes un proyecto sobre paleogenética es más fácil, porque se puede conectar un poco con lo que me preguntabas al comienzo, qué tienen que ver los estudios de la enfermedad con la actualidad. Esas tecnologías se pueden probar en restos arqueológicos. También es más fácil lograr financiación en cuestiones sobre paleobotánica, restos de semillas, estudios que tienen que ver mucho con el presente. Y también investigaciones que incluyan diferentes campos”

– ¿Están los jóvenes interesados en la arqueología?

“sí, mucho. Y en este congreso en particular porque es muy especial. Aquí somos todos muy amigos. Es un congreso muy incluyente que acepta muchas disciplinas, no solamente la paleopatología. Es un congreso que le abre los brazos a los jóvenes y el científico que ha llegado a cierto nivel y renombre internacional se sienta en el mismo lugar con un muchacho que apenas está haciendo su tesis y le sirve de mentor, le ayuda y le incluye en sus proyectos de investigación. Es una de las cosas que queremos conservar, ese grado de amistad, de inclusión de todo el mundo, porque eso ayuda a avanzar la ciencia”.

TE PUEDE INTERESAR