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Pablo López: “Con este disco he exorcizado muchos miedos que tenía dentro”

El cantante malagueño agotó desde febrero las entradas para su próximo concierto en Tenerife, que será el 16 de junio en el Auditorio Adán Martín
Pablo López. DA

Pablo López. DA

Pablo López. | SERGIO MÉNDEZ

Pablo López (34 años) agotó desde febrero las entradas para su próximo concierto en Tenerife, que será el 16 de junio en el Auditorio Adán Martín. Circunstancia que pone de relieve la situación de este compositor y cantante de Málaga en el panorama de la música en España. Sin ir más lejos, fue el invitado especial en el espectáculo que ofreció Jared Leto y su grupo Thirty Seconds To Mars en Madrid el pasado 12 de abril. Tras sus dos primeros elepés, el malagueño nos habla de su último disco, el más fiel a sí mismo, y con el que está cosechando las mejores críticas de su carrera: Camino, Fuego y Libertad.

–Camino, Fuego y Libertad es un disco con el que transmite mucha verdad, o por lo menos da esa sensación a través de los auriculares, no solo escuchando las letras, sino también a la hora de interpretarlas…

“Yo tenía una espina clavada. Tengo un hándicap y es que soy muy de directo. Me alegra un montón que me digas eso porque soy una persona que vive muchísimo del directo y que para interpretar necesita muchísimo la empatía. A mí me parece que es un mensaje que va dirigido a alguien cuando cantas. Me cuesta mucho cantar solo. Los otros dos discos los grabé en la soledad de un estudio, de una pecera, pero para grabar este disco me traje a gente que siempre estaba a mi alrededor, sentada en el suelo, que escuchaban con cascos, que respiraban lo que yo estaba respirando. Porque yo necesitaba cantarle a ellos y llorarle mi historia un poquito. Eso ha quedado registrado y estoy muy feliz con eso”.

-Confesó en su visita a Operación Triunfo que a veces en el escenario no se sentía usted mismo, pero cuando estaba en casa tocando con amigos sí notaba esa conexión…

“Eso me lo ha dado El Patio sobre todo. Yo no buscaba nada, pero me di cuenta de que cuando cantaba esa canción me daba casi todo igual. Para bien, no que no me importara nada o como una manera de menospreciar ningún sitio. Cuando llevo 30 segundos tocando esa canción me da igual si estoy probando sonido en un bar de carretera o estoy en un estadio de fútbol. Yo tengo una introspección en ese momento que la hace más grandilocuente. Esa sensación me da mucho miedo perderla, me da mucho miedo no encontrar un medio que me transporte de alguna manera a lo que yo preciso, que es sentirme con el piano yo solo”.

-¿Se podría decir que este disco es una forma de exorcizar temas personales, miedos, cosas que tenía dentro que necesitaba expulsar?

“Cien por cien absolutamente de acuerdo con eso. Así fue. Además que dramáticamente y afortunadamente es cierta esa afirmación. Porque pude salvarme de muchas cosas que tenía, que eran mías absolutamente, pero el único psicólogo que tuve fueron once canciones”.

-¿Por qué ese título para el disco? Tres palabras como si describieran un proceso…

“Es una declaración de intenciones o una manera de ser fiel a la verdad. Como me pasó con Once historias y un piano y El mundo y los amantes inocentes, que reflejan ese momento de mi vida, me paré a preguntarme qué coño hacía aquí, perdóname por la expresión, e intenté analizarlo y empecé a analizar. Empecé a analizar el fuego, si realmente me estoy quemando demasiado o si merece la pena, y, sobre todo, me di cuenta de que el fuego es volar tan rápido que te puedes dar una ostia con una rama. Pero es la única manera para llegar, a través de ese camino, del fuego, a la libertad que es donde quiero estar. Ser yo, saber quererme y saber querer”.

Pablo López. | S. M.

-También ha comentado que lo importante en la música, a pesar de lo que te rodea, es buscar y apostar por lo que a uno le emociona, porque a veces precisamente lo que tenemos alrededor no nos deja ser nosotros mismos.

“Yo siempre he sido demasiado empático, condescendiente, de satisfacer a todo el mundo menos a mí. Y tantas cosas que me ha enseñado este año de vida y de escribir este disco, lo más importante es que cuando uno realmente es absolutamente fiel a sí mismo sin herir a nadie, es capaz de amar a alguien”.

-¿Por qué se fue a Londres para escribir el disco?

“Necesitaba tomar perspectiva. Mira, yo estoy aquí en Tenerife, por ejemplo, y es un sitio donde de alguna manera, aunque no tan radical, puedo tener perspectiva. Porque yo estuve aquí hace cuatro años. Entonces ahora, cuando llegas haces inevitablemente una comparación con perspectiva de dónde estabas aquella primera vez. Esa perspectiva en Londres era un guantazo horrible porque 14 años antes había estado viviendo allí. Viví en los sitios donde ni siquiera yo hubiera soñado en aquel entonces entrar al portal. Comí en sitios… No es cuestión de materialismo, sino de sentarme, mirar por la ventana y ver al niño que se asomaba por ahí y darme cuenta y decirme: “Gilipollas, mira todo lo que has vivido y cómo has conseguido esto. Espabílate, cómete el piano y saca canciones”. Ese fue el experimento que hice y que no sabía muy bien cómo iba a salir”.

-Hablando de lugares que antes solo podía mirar desde fuera, el mítico estudio de Abbey Road…

“(Sonríe) Yo no pensaba que me iban a dejar pasar por la puerta. Y me vi con 25 músicos de la Metropolitan Orchestra de Londres tocando cuerdas que había escrito yo con mucho sufrimiento, prácticamente cayéndoseme los pelos de la cabeza. ¿Y tú sabes lo que más me gustó? Que el niño apareció por allí, el que quería entrar y me dijo: “Tú concéntrate en que esto salga bien. No te creas que esto es una fiesta”. Y yo me alegro muchísimo de eso”.

-En la canción La dobleuve, algo que sorprende es que habla de una despedida, pero musicalmente es muy optimista.

“Te puedes creer que una persona hace poco me decía: “Es que es muy alegre”; y yo no lo veía para nada. Pero para que tú veas el contraste. Pero eso es lo bonito de la música. Yo musicalmente la veo oscura incluso”.

-Pues los coros parecen un himno…

“Me alegro muchísimo de que me digas eso porque yo tenía mis dudas y eres la segunda persona que en tres días me dice lo mismo, porque yo tenía mis dudas. Y estoy muy feliz por ello. La Dobleuve es una despedida que no te quiero explicar porque no quiero condicionar a la gente. Es una de las despedidas quizás de las más difíciles que se pueden tener”.

-Me gustaría que hablara de la relación con su piano. Igual que la guitarra para un cantautor es como una novia, una hija,…

“Es un padre, mi compañero de after, de fiesta, mi salvación, mi desayuno, el amor de mi vida, seguramente, y a veces mi perdición”.

-En el tema La Libertad hay una frase que me llama mucho la atención: “Vivir en la belleza de vivir equivocado”.

“Yo vivo rodeado de gente que me dice: ·No hagas esto, tal. Es que tú deberías protegerte de esto, deberías no tomar esto”… Y yo les digo: “Espérate, soy una persona que desde chico he tenido que ser autosuficiente y he intentado salir y no hay manera más natural y la única manera de salir es salir tú solo del sitio porque de esa manera estarás curado del todo. curado si hace falta que te cures”. Entonces cuando estoy harto de que me digan: “Tío no seas tan pesimista”, yo les contesto: “Yo soy así”. Me lo dicen con buena voluntad”.

-¿Qué opina de que se encarcelen a cantantes o raperos por las letras de sus canciones?

“Me parece algo que es ciencia ficción. No puede ser que tú me tengas que hacer esta pregunta. Me entra una risa de tristeza. Parece una broma. No tengo una contestación que no me lleve a mí a la cárcel detrás del rapero (risas)”.

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