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Radiografía del hospital anhelado

El CAE de Buen Paso es un edificio de gran magnitud y poco movimiento, aunque, según los datos, atendió en 2017 más de 41.600 consultas, 10.393 urgencias y 717 ingresos
El área destinada a quirófanos y la central de esterilización ya está preparaday ocupa cerca de 800 metros cuadrados de la planta baja del edificio. Andrés Gutiérrez
El área destinada a quirófanos y la central de esterilización ya está preparaday ocupa cerca de 800 metros cuadrados de la planta baja del edificio. Andrés Gutiérrez

Comenzó a funcionar en 2012 y desde entonces no ha parado de crecer. Pasito a pasito, como dice la canción. Hace dos semanas se movilizaron alcaldes y otros representantes políticos y sindicales, a las puertas del mal llamado Hospital del Norte, en Buen Paso, Icod de los Vinos, para exigir urgencias pediátricas y denunciar el “abandono” por parte de la Consejería de Sanidad. La magnitud del edificio donde se ubica no se corresponde con el movimiento que hay dentro, pese a que los datos revelan que el año pasado se atendieron más de 41.600 consultas, 10.393 urgencias y 717 ingresos.

Ello depende de los días, asegura María Jesús González Pérez, una de las supervisoras de Enfermería. Es lunes, y quizás un miércoles o un jueves la afluencia de pacientes sea mayor.

El edificio se conserva completamente nuevo en sus tres plantas, las dos primeras destinadas a consultas y la de abajo al servicio de urgencias. También está preparada el área que se destinará a los futuros quirófanos y la central de esterilización, indispensable para garantizar el instrumental que se va a utilizar. Tiene una superficie de 783,41metros cuadrados y se ubica en la planta baja, con acceso directo desde el vestíbulo principal del recinto.

En las tres plantas de Buen Paso reina una cierta tranquilidad, una calma impropia de otros centros sanitarios. Quizás por ello resulte difícil hablar de CAE (Centro de Atención Especializada) o de hospital. No se asemeja a ninguno de los dos, sino que es una rara mezcla de ambos.

Los pacientes se muestran en general satisfechos con la atención. El perfil es el de una persona mayor, porque la población de la Isla Baja es muy longeva, una característica que no se aprecia tanto en las consultas como en el área de Urgencias y en la de Hospitalización, ubicada en el edificio anexo. El envejecimiento de la población hace que los pacientes de determinada edad tengan un grado de dependencia y de requerimiento que difícilmente puede ser asumido por las familias.

“Es un problema sanitario y en los próximos 10 años, si no hacemos nada, probablemente tengamos un problema muy importante”, asegura Camino Fernández Rodríguez, uno de los tres internistas que se desempeñan en esa planta, en una plantilla compuesta por 19 enfermeros y 27 auxiliares y donde queda una vacante de médico, difícil de cubrir por falta de profesionales.

Más de 10.000 urgencias atendió el centro durante el pasado año. A. G.

Allí hay 50 camas, un número que resulta escaso para tratar desde neumonías hasta insuficiencias cardíacas o infecciones urinarias, por citar algunos ejemplos. Igualmente, acuden pacientes que no necesitan estar ingresados, sino que se les dispense antibiótico o se les cure las heridas que tienen una vez al día, y regresan nuevamente al día siguiente.
En el caso de aquellos que precisan un tratamiento muy específico, una prueba de imagen u otra más invasiva, como puede ser una resonancia o un estudio endoscópico, se les deriva al hospital de referencia, que es el HUC.

El 82% de los ingresos proceden de Urgencias y para valorar el grado de satisfacción de los pacientes basta con mirar los paneles colgados en las paredes con tarjetas de agradecimiento y hasta dibujos de los más pequeños: “Si te pones malito, dile a tu mami que te lleve al doctor”, reza uno de ellos.

Jorge Díaz Acosta, otro supervisor de enfermeros, asegura que en el servicio de Urgencias de Icod se puede trabajar como le gustaría a los profesionales de los otros hospitales, algo muchas veces imposible por el volumen de la demanda y la presión a la que están sometidos a diario. “Aquí tenemos un ritmo que es el idóneo, valorando cada paso que se da”, apunta.

Horario de atención

El Centro Especializado de Atención a las Urgencias (CEAU) funciona las 24 horas y los 365 días del año, aunque después de las cinco de la tarde y hasta las nueve de la mañana del día siguiente son prestadas por médicos de atención primaria. Allí trabajan dos médicos, tres enfermeros y dos auxiliares por turno.

El estándar es que el paciente sea valorado en un máximo de 10 minutos y, dependiendo de su afección, se deriva a una sala u otra. Si tiene una patología más grave se le pasa directamente, mientras que los niños se destinan a un espacio diferente acondicionado especialmente para ellos, con mobiliario pequeño y dibujos infantiles en las paredes.

El CEAU cuenta con una sala de reanimación que muchos CAE desearían. Su amplitud permite trabajar con dos pacientes a la vez y, en el peor de los casos, hasta tres, subraya Jorge Díaz.
Ireneo Celso Marrero es uno de los médicos que trabaja en el servicio y anteriormente se desempeñó en el HUC. “La diferencia de trabajo es muy grande. Aquí se atienden todo tipo de urgencias y debemos saber hacer un poco de todo, porque tenemos desde politraumatizados hasta niños”, asegura, y recalca que el 90% de las urgencias se soluciona allí.

La pasada semana llegó el equipo de tomografía computarizada helicoidal. A. G.

Las dos plantas de consultas se distribuyen en un espacio de 1.875 metros cuadrados. Allí se atienden las especialidades de cardiología, cirugía, digestivo, endocrinología, ginecología, obstetricia, neumología, reumatología, traumatología, angiología y cirugía vascular, dermatología, neurología, oftalmología, otorrinolaringología, rehabilitación y urología. Psiquiatría es atendida en el Centro de Salud de Icod.

Cuentan con aparatos que no disponen otros CAE, como el utilizado para pruebas de esfuerzo, que se realizan una vez a la semana, en concreto los jueves, y que permite detectar patologías o insuficiencias cardíacas. Es el único de todo el Norte que lo posee. Otro importante es el que controla los marcapasos, porque evita que los pacientes se desplacen al HUC. Los modernos instrumentos de oftalmología también evitan viajes innecesarios al hospital de referencia. Así, los profesionales cuentan con un OCT (tomografía computarizada ocular), una especie de escáner que permite obtener un corte específico del ojo, ya sea de la retina, la mácula o la papila, dependiendo del tipo de imagen que requiera el oftalmólogo. Este instrumento, que llegó al centro 2015, se utiliza mayormente en pacientes diabéticos, con patología macular o problemas de glaucoma.

Se llevan a cabo unas 15 pruebas diarias, que las hacen los enfermeros, quienes han tenido que formarse para poderlos utilizar, dado que se trata de maquinaria nueva, aunque en su mayoría son los propios fabricantes quienes les enseñan a hacerlo. De este modo, en el momento de la consulta con el especialista, el paciente acude con todas las pruebas. No obstante, si se presenta una urgencia, tanto esta prueba como cualquier otra se hace sobre la marcha.

Escáner

Otro de los privilegios es tener un escáner, o para ser más precisos, un equipo de tomografía computarizada (TAC) helicoidal, que ha llegado al centro la pasada semana. “Contar con este aparato, que estará 24 horas disponible en el centro, es un gran avance”, sostiene el subdirector médico, Iván Ferraz Amaro, quien precisa que los técnicos de Radiología ya comenzaron el periodo formativo y se han hecho los primeros estudios sin contraste. La inversión ha sido de 300.000 euros.

Por el momento no hay quirófanos, ni paritorios y tampoco anestesistas ni urgencias pediátricas. Profesionales y servicios que necesita el centro de Buen Paso para convertirse en un hospital de segundo nivel, el que anhelan y merecen los vecinos y el que necesita la comarca. Un verdadero gigante también por dentro.

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