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Tirarse a una piscina sin agua

Nueva historia, y parece que la definitiva, de la piscina cubierta de Candelaria, ese proyecto con el que sueña Mari Brito para cumplir su principal promesa electoral. El TS le ha dado la razón a la empresa Syocsa-Inarsa y a todos aquellos que alertaron de que el proyecto ganador (UTE Candelaria) incumplía los pliegos, al superar en metros cuadrados la zona comercial a la de uso deportivo. “Quieren hacer un gran centro comercial con una piscina dentro”, se llegó a oír en el salón de plenos.

 

¿Y ahora se la damos a Syocsa?
Esta es la pregunta que se hacen en el Ayuntamiento de Candelaria, aunque todo está pendiente, como casi siempre, de la opinión del secretario municipal. Unos piensan que lo normal en estos casos, tras el dictamen del TS que deja sin argumentos al proyecto de la UTE, es retrotraerse a la mesa de contratación y, por tanto, dar validez a la oferta que presentó Syocsa, perdedora en aquella ocasión del concurso por 73,88 puntos a 56,16. Otros entienden que se debe comenzar de cero y abrir un nuevo pliego, que dejaría sin efecto la promesa electoral de los socialistas.

¿Y cómo ocurrió semejante error?
La Justicia le ha quitado la razón a la UTE, tras casi tres años de litigio, pero también a aquellos que se sentaron en la mesa de contratación y no fueron capaces de ver lo que para el tribunal ha sido evidente, como lo fue para la oposición, que se hartó de alertar desde 2015 de la ilegalidad.

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