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Cambios turísticos

La aceleración tecnológica está cambiando el turismo, que en Canarias es la primera industria. En el periodo 2008-2017 el PIB canario creció el 3,8% y el per cápita se redujo el 3,5%, debido al aumento de población. La participación del turismo en el PIB ha pasado de ser el 25% en 2010 al 34,3% al cierre de 2017. Con un PIB total de 44.200 millones de euros, 20.450 euros por habitante, 2,164 millones de derecho. El turismo factura unos 15.000 millones euros al año, con 16 millones de turistas en estancia media de 7,20 días. Da lugar a 115 millones de pernoctaciones/año, con 315.000 turistas de media/día. O sea, que en Canarias damos servicios a 2,5 millones de habitantes, algo más si le sumamos la población de hecho.

La masa turística es igual entonces a turistas, por estancia media y por gasto medio, o pernoctaciones por gasto medio. A resultas de lo cual Canarias ofrece unos resultados sorprendentes, avalados por ocupaciones hoy sobre el 78% y estacionalidades cortas en mayo y octubre. Estas ratios pueden, sin embargo, hacer que perdamos las realidades del cambio. Tanto como que algunos opinen, vieja tesis imposible, que la solución podría ir por reducir los turistas a la mitad, subiendo el gasto al doble. De paso, el sistema público a lo suyo, que es pedir más impuestos, como la tasa verde, la nueva tasa al rent a car y las que inventen. Hemos visto estos días la Declaración de Adeje de la Asociación de Municipios Turísticos de Canarias, donde se incluyen Adeje, Arona, Guía de Isora, San Bartolomé de Tirajana y Mogán, que conforman cerca de la mitad de las plazas y los 2/3 del IGIC turístico. En el Congreso se dieron unas conclusiones genéricas al gusto de todos, que se acercan, pero no abordan los conflictos. El turismo que viene debe apostar por la calidad, la diversidad y la sostenibilidad. Precisa una nueva gobernanza que no concretan, al igual que su planificación, gestión y participación de todos los sectores.

El cambio convierte al cliente en operador y al empresario individual alojativo y/o de servicios, en parte activa del negocio. Ello implica que se acabaron las relaciones jerárquicas, que pasan a ser horizontales. Donde no parece que las Administraciones hayan situado su papel, que, en coordinación público-privada, debe centrarse en lo suyo, lo público. Innovación tecnológica y formación. Desarrollo digital. Incentivos REF. Plan de Infraestructuras Turísticas. Liberalizar con seguridad el urbanismo. Resolver accesibilidad viaria, residuos, vertidos, ciclo del agua. Reforestación, espacios naturales y urbanos. Equipo y dotaciones. Vivienda pública. Reducción de fiscalidades. Regular la competencia para todos. Desde Canarias vemos cómo se reduce el diferencial fiscal con España y casi no existe inversión pública directa, por parte de los municipios turísticos.

La innovación tecnológica es básica para sostener la productividad, clave para mantenerse en un sector que debe renovar su planta obsoleta. El cambio debe superar la dicotomía entre el turista y el local. El turismo va de experiencias y veracidad. Busca actividad fuera de los circuitos turísticos. El turista en tiempo real se convierte en prescriptor desde la red. Como fuerza democrática y globalizadora reparte riqueza, conocimiento, experiencia y bienestar. Dos pujantes formatos entrelazados, la vivienda vacacional, producto impulsado por las nuevas tecnologías, con menores costes ambientales y mejor reparto de riqueza y efecto en las economías de entorno. Y la vivienda en el medio rural, a soportar en alojamientos existentes y renovados, colaborando en las rentas complementarias del sector primario, sin cuyo concurso no es posible lo agrario en Europa ni el paisaje en Canarias.

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