Levantarse una mañana y decidir entre comprar las medicinas o la comida para los hijos y nietos, es una terrible disyuntiva a la que muchos de nuestros mayores se han tenido que enfrentar en los momentos más duros de la crisis económica, y que todavía hoy, cuando se habla de recuperación, siguen enfrentando. Conocer sus necesidades, sus problemas, sus miedos, se convierte en algo fundamental para ofrecerles soluciones que les ayuden a sobrellevar situaciones que, en muchas ocasiones, afrontan en soledad. El diagnóstico sobre la realidad de las personas mayores realizado por el Ayuntamiento de Santa Cruz ha querido, además de contrastar con datos la realidad de los casi 50.000 vecinos de 60 años y más que tiene el municipio, darles voz a través de encuestas y talleres de participación.
Los datos, por ejemplo, constatan la escasez de recursos que un municipio como Santa Cruz, capital de provincia, dispone para sus mayores. Asimismo, se han podido conocer los problemas y preocupaciones que acucian a los mayores. Entre ellos, la falta de accesibilidad, la vulnerabilidad, los bajos ingresos económicos, la salud o la falta de recursos. Con respecto a estos últimos, según el diagnóstico, los que hay llegan a menos del 10% de esa población de mayores. Un porcentaje al que se obtiene sumando la cobertura que dan los servicios de ayuda a domicilio, de teleasistencia, residencias, centros de estancia diurna y centros de día.
Según los datos de 2016, un total de 1.394 personas disfrutaron de la ayuda a domicilio. En teleasistencia, cuatro entidades disponen de 350 aparatos y 327 fueron usados por personas de más de 60 años. En cuanto a las residencias, el número total de plazas en el municipio es de 1.054. Si se calcula el índice de cobertura para una población de 60 años y más (49.596), se obtiene el 2,13%; es decir, aproximadamente existen dos plazas por cada 100 personas de 60 años y más. O dicho de otra manera, solo habría plaza para 1.054 personas mayores de un total de 49.596. En cuanto a los centros de estancia diurna, a penas ofertan 166 plazas y solo hay tres centros de día. Esa falta de recursos preocupa a los mayores del municipio. Los centros de día, residencias, se consideran insuficientes. También se valora que el horario de apertura en el caso de los centros de día no atiende a las necesidades.
Se recogen afirmaciones como que “el Ayuntamiento de Santa Cruz no tiene, y otros municipios sí, residencia para mayores propia. No tienen ningún centro de día para mayores propio”. “Tampoco hay demasiados centros donde puedan acudir, abiertos, lúdicos. Hay dos del Gobierno de Canarias. Y, luego, unas cuantas asociaciones de mayores. Pero, hay pocos recursos”, afirman. Otro aspecto en el que se hace incidencia es el que tiene que ver con las listas de espera para acceder a recursos. “La gente quiere ir al centro de día, pero no puede. El Cabildo tiene uno, pero hay lista de espera. Luego, los centros de día privados son carísimos, con una pensión de 367,90 euros, no puedes”, comentan. En contraposición al discurso de la necesidad de fomentar los recursos residenciales, también se plantea como alternativa impulsar y mejorar los recursos de proximidad porque permiten mantener a las personas mayores el mayor tiempo posible en sus hogares. Ésta es una de las grandes preocupaciones manifiestas en las entrevistas y talleres, relacionadas sobre todo con lo que tiene que ver con el servicio de ayuda a domicilio, la teleasistencia, y la insuficiente cobertura. “La realidad es que una hora o dos no es suficiente”, dicen.
Otra de las preocupaciones expresadas es la que tiene que ver con la situación económica. Los mayores hacen referencia a cómo las altas tasas de desempleo y bajas rentas que existen en el municipio les están afectando de forma indirecta, ya que se han convertido en el sustento económico del núcleo familiar. Tal y como se afirma, “asumir las cargas familiares y económicas de los hijos y de los nietos”, cuando además la cuantía ingresada con la pensión u otras ayudas es muy baja, causa problemas de salud, físicos y psicológicos. “Hay gente que, los tratamientos por ejemplo, si tienen que priorizar entre poner un plato de comida o adquirir un determinado tratamiento, van a ir al plato de comida para los nietos o para los hijos”, se afirma en el estudio. Esta situación “se está convirtiendo en una angustia por el porvenir de su descendencia”, recogen los técnicos, que, añaden que, “tenemos una población que los ingresos económicos de media están incluso por debajo del salario mínimo y eso también es una dificultad para ellos y para su estado de salud”.
Por otro lado, las bajas pensiones “genera otros problemas como la mala alimentación”. “Hay un gran número de personas mayores con pensiones muy bajas que les cuesta llegar a fin de mes con cierta dignidad. Es decir, que igual van sobreviviendo pero que tienen dificultades. Por ejemplo, a veces para estar incluso bien vestidas, bien abrigadas, bien alimentadas. Porque una cosa es comer y otra cosa es comer bien”, dicen los técnicos.

