
Vicente Rodríguez Martín es un apasionado de Venezuela. Nieto y sobrino de emigrantes, cuando lo escuchas hablar da la sensación de que ha pasado toda la vida en el país, en el que residió en dos etapas diferentes alrededor de un total de cinco años. Pero Venezuela, como en la biografía de tantos canarios, está presente en su vida desde que nació en el municipio palmero de Tijarafe. “Las tres primeras palabras que aprendí a decir fueron papá, mamá y Venezuela”. Y es que, como recuerda, por entonces “todo llegaba de allí: las cartas, la familia, las ayudas”.
Este amor por su segunda patria le llevó a crear el Hogar Venezolano de La Palma, que hoy en día está desarrollando una labor de cooperación a través de la recogida y envío de medicamentos al país, que sufre una crisis terrible, con un severo desabastecimiento de bienes tan básicos como los alimentos y medicamentos.
Desde La Palma mantiene un contacto diario con Venezuela, de donde le llegan testimonios desgarradores sobre la situación que atraviesa la población. “Hace poco hablé con una señora que gana 2,5 millones de bolívares al mes. Un huevo vale 100.000 bolívares, por lo que con ese sueldo no puedes ni siquiera comer un huevo al día”, relata Rodríguez Martín. Por no hablar de la imposibilidad de comprar carne para la mayor parte de la población por su elevado coste. “La situación de Venezuela es de extrema necesidad”.
Lo mismo que con la alimentación ocurre con las medicinas. “Los hospitales carecen de todo, hasta el punto de que el paciente tiene que llevar las sábanas de su casa”. De ahí la importancia de la labor que están desarrollando para enviar medicamentos a Venezuela. “Cualquier cosa que te digan y oigas sobre Venezuela se sale de toda lógica y razón, y no creas que te están diciendo mentiras, la realidad es todavía mucho peor”, comenta.
Vicente Rodríguez señala que la colaboración de los canarios en estos momentos tan complejos por los que atraviesa Venezuela va más allá de un gesto humanitario y posee también una significación de “gratitud” ante una nación que ha significado tanto para los isleños. Y, en especial, en La Palma, donde “Venezuela es el ombligo de la Isla”. “En La Palma no hay una sola calle donde no haya una casa o un edificio hecho con dinero de Venezuela. De eso puedo dar fe”, añadió.
La crisis económica, política y social en la que se encuentra Venezuela ha provocado una diáspora de la sociedad venezolana, que tiene como uno de los puntos de referencia España y, en especial, las Islas Canarias. “Está regresando todo el que pueda”, comenta Rodríguez, quien destaca que este fenómeno se está percibiendo en La Palma. Si bien, advierte de las dificultades con las que se están encontrando para lograr un empleo.
Las “calamidades del emigrante”, como destaca Rodríguez, empiezan cuando tiene que salir de su tierra, prosiguen cuando llega al país de destino, siguen cuando tienen que retornar y “despedirte de todo lo que se hizo con sangre, sudor y lágrimas, y aquí te sientes un musiú, como se dice en Venezuela al extranjero”.
En lo que se refiere a la situación política que atraviesa Venezuela, Vicente Rodríguez no cree que haya una salida en estos momentos. Es un Estado en el que la división de poderes no existe y el Ejecutivo controla el legislativo, judicial y electoral, por lo que nada escapa a la manipulación del Gobierno de Nicolás Maduro. “Lo tienen todo controlado. Llevan veinte años en el poder y va camino de ser algo parecido a Cuba”.
