Jairo Núñez (La Orotava, 1974) es uno de los promotores con más recorrido en las Islas Canarias, aunque primero se dio a conocer como tenor en los principales teatros líricos de Europa. Desde hace 12 años es el alma del Festival Mar Abierto, que ha traído al Archipiélago a artistas tan variados como Montserrat Caballé, Luis Eduardo Aute, Dulce Pontes, Martirio, Rosario Flores, Luz Casal o Ana Belén. Ya en la edición de 2017 se abrió aún más a artistas que triunfan en las listas de éxitos, como Luis Fonsi, que este año repetirá dentro de un nuevo concepto que llega para quedarse: Canarias Urban Fest. Mar Abierto sigue cosechando éxitos y DIARIO DE AVISOS quiso conversar con el artífice para conocer su secreto.
-¿Cómo surge el festival?
“El festival nace en La Orotava después de una serie de conciertos que organizo sobre 1996 en el municipio, porque no había prácticamente una programación cultural constante. Poco después, estando en Bélgica todavía como cantante de ópera, me encontré con Montserrat Caballé y la invité a un primer festival que llamé Festival Multitemático, en La Orotava. Ella me apoyó y se vino, y se unieron Alberto Cortez, Mestisay y Domingo el Colorado. Funcionó muy bien, hicimos una segunda edición y eso nos lleva al día de hoy. El festival se fue desarrollando y yo siempre tuve la inquietud de hacer un festival regional, para toda Canarias, y lo estamos haciendo ahora. Prácticamente pasamos por todas las islas”.
-Este año se incorpora Fuerteventura, de hecho.
“Ya desde el año pasado hicimos una incursión en Fuerteventura con la colaboración del Cabildo y el Ayuntamiento de Tuineje. Sustituimos lo que era el Womad, que se estaba haciendo en la playa de Gran Tarajal. Pero bueno, estaba fuera de la temporada Mar Abierto. Y este año realmente es cuando hemos ido dentro de la temporada. Ya hemos hecho el concierto de Luz Casal y en septiembre iremos con Dani Martín”.
-El modelo de Mar Abierto como festival difiere de otros, al extenderse prácticamente durante todo el año.
“La idea de este modelo de festival viene porque siempre he creído que el mercado canario cojea en cuanto a la política cultural. En mi opinión, los motivos más importantes, hay más, por los que festivales como el Son Latinos o el Aguaviva han ido cayendo a lo largo del tiempo son dos: uno, que el mercado no aguanta realizar un mismo festival en un mismo municipio durante un largo período de tiempo. Aquí las poblaciones son pequeñas. No podemos comparar esto ni con Barcelona ni con Madrid o Valencia. Y dos, el nivel adquisitivo es menor que en estos sitios y, además, cuando nos sacuden las crisis, hacen que todo se tambalee. Por eso, cuando todavía el festival estaba centralizado en La Orotava y empecé a ver dificultades, me dije que había que buscar soluciones para que el festival se mantenga en el tiempo. Y decidí no solo expandirlo en el tiempo, sino en los municipios. Concentrar todo en el mismo municipio es contraproducente para el propio sector. Hay festivales que se mantienen, pero dependen de una ayuda pública muy fuerte. ¿Y qué sucede en política? Pues que cuando entra un grupo nuevo, no le gusta lo que se estaba haciendo y hacen otro proyecto. Como el Mueca, que estuvo varios años sin celebrarse. El Mueca son caprichos políticos. Entró el PSOE, apoyó el festival, entró CC, dijeron que no creían en eso. En definitiva, creo que el modelo de gestión y organización de Mar Abierto es un modelo sostenible porque no dependemos de las instituciones públicas. Es un modelo que proporciona una publicidad anual a los patrocinadores privados y eso es muy interesante para cualquier marca. Durante todo el año y en diferentes municipios, con una programación que va desde los 12 años hasta los 60. El perfil de público es muy amplio”.
-Y el perfil de estilos musicales también. Este año llega Canarias Urban Fest, que es algo totalmente nuevo.
“El Canarias Urban Fest es una apuesta por un estilo musical que no tenía un festival específico en el Archipiélago de este tipo de movimiento. Porque no es solo reguetón. La música urbana es muy amplia y tiene muchos estilos. No nos vamos a centrar solo en el reguetón de Daddy Yankee. Esperamos ampliar esa palabra y ese concepto. Es una apuesta grande. Son seis horas de música para todos, donde muchos descubrirán a artistas emergentes como Kayl y Josh Acosta. Mar Abierto siempre se ha caracterizado por la calidad. El horario, además, favorece que sea un festival familiar. Empieza a las cinco de la tarde y acaba a las once. Digamos que es como una gran fiesta de verano donde vas a encontrarte con mucha música, gastronomía y dos grandes pesos pesados de la música urbana, como son Luis Fonsi, que actuará sobre las 20.15 horas, y Daddy Yankee, que empezará a las diez de la noche”.
-¿Fue complicado traer a Luis Fonsi?
“Siempre es complicado. Las negociaciones son internacionales y siempre hay una especie de puja. Uno oferta unos cachés y esos cachés fluctúan en base a la demanda. Son unos seis o siete meses de negociaciones para llegar a contratar a este tipo de artistas. Es lo normal del sector. Estamos contentos. Tenemos a dos grandes de la música, el concepto creo que es atractivo para seguir creciendo. El próximo año queremos hacer dos ediciones nuevas, una en Santa Cruz y otra en el sur de Tenerife, en espacios probablemente nuevos que ayudarán a desarrollar el proyecto”.
-¿Tiene ya alguna estimación del impacto económico que dejará el festival en las Islas?
“Con la edición de 2017 logramos 21 millones de impacto económico. Este año creo que el impacto será muy parecido. Ya que me haces la pregunta, quiero decir que el impacto económico que crea Mar Abierto en Canarias creo que no se ve compensado, porque, a pesar de no depender de las administraciones públicas, sí es cierto que considero algo injusta la falta de apoyo tanto del Cabildo de Tenerife como del Gobierno de Canarias. Sobre todo de este último, porque somos un festival regional. Mar Abierto sostiene en gran medida el sector musical. Si no existiéramos, hay empresas de sonido o de cartelería que desaparecerían porque dependen prácticamente de nuestra programación. Por eso creo que Gobierno y Cabildo siguen sin entender el motor económico que significa un festival como este. Solo queremos que se nos tenga en cuenta”.

