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El futuro de la música: el ‘streaming’ y MAPAS

George Yúdice, investigador de la industria musical y un referente de la gestión y la política cultural, expone en DIARIO DE AVISOS cómo ha cambiado el consumo y la importancia de los mercados
George Yúdice. | SERGIO MÉNDEZ

Nacido en el Nueva York de 1947, George Yúdice es uno de los privilegiados que vivió la escena cultural de Greenwich Village de los años 70, donde alrededor de varios locales bullía la música mezclada con otras expresiones culturales. Estas escenas eran el caldo de cultivo perfecto para la cooperación entre artistas y programadores culturales. Precisamente, la esencia que desprende el Mercado de las Artes Performativas del Atlántico Sur (MAPAS), que se está celebrando esta semana en Santa Cruz de Tenerife, y del que Yúdice es uno de los invitados más ilustres. Referente imprescindible en la gestión y la política cultural, considera que este tipo de contactos cara a cara entre artistas y programadores está por encima de las facilidades que ofrece hoy en día la globalización de internet. “En la red tienes una infinidad de ofertas musicales, de posibilidades, pero en los mercados y los festivales uno se asegura de que se ha realizado una buena selección, como ocurre en Tenerife. Por eso se viene aquí, porque es muy importante conocer a quienes han seleccionado y escucharlos en vivo”.

Para este neoyorkino, la sostenibilidad de los artistas se fundamenta en los espectáculos en vivo. Cuando se le pregunta, por ejemplo, cuál es el futuro de la industria musical, afirma tajante que, a pesar de que ahora mismo las plataformas de streaming son la principal fuente de descubrimiento y posicionamiento de los músicos en las listas, “el futuro sigue siendo estas ruedas de festivales y mercados, las giras por todo el mundo. Los sellos musicales tienen que darse a conocer a los programadores para que estos, ya sean promotores de conciertos o productores de una radio, los llamen para ir a tocar”.

Cuenta un ejemplo de ayer mismo. Una promotora coreana que tras ver actuar la noche del jueves al grupo colombiano Puerto Candelaria les dijo que los quería programar en Seúl. “Un grupo de Colombia que va a tocar en Corea. Es interesante. No solo existen Estados Unidos y Europa, sino que todavía se pueden abrir mercados y ese es el futuro de la música: que esos artistas estén tocando en muchos lugares” alrededor del mundo.

Por más digital que sea el mundo, todavía es importante lo territorial y cómo se establecen circuitos donde se cruzan territorios. Y este es precisamente, según Yúdice, el punto fuerte de Canarias. “Se está especializando en ser el punto de encuentro de las culturas de América Latina, Sur de Europa y África, y puede establecer esa especialidad. Lo está logrando y me parece muy inteligente. Ahora cualquier programador de Alemania, Francia o Reino Unido sabe que si quiere ver este cruce de culturas tiene que venir a Tenerife”, a MAPAS.

La tecnología, la revolución

Sales a pasear y te apetece escuchar música. Sacas tu iPhone, abres Spotify y eliges una playlist. Entre las canciones que suenan descubres una que te gusta. Abres las opciones y la añades a tu lista personal. Así de fácil es ahora. Pero ese artista que ha compuesto la canción solo ganará “cuatro dólares cada mil escuchas. Los ingresos de streaming no logran alcanzar los ingresos de finales de los años 90, cuando se vendían CD. La música se ha devaluado en el 40%”. Pero George Yúdice no es ningún renegado de la música digital. “Soy el típico que tiene cientos de CD, pero llevo años sin tocar uno. El acceso a la música ha cambiado y la tecnología es la causante de todo. La gran revolución ante la cual la industria ha tenido que adaptarse. Del walkman al CD, pasando por la piratería y ahora las plataformas de streaming.

“El CD fue la industria tratando de recuperar el negocio. Las tecnologías dan una subida y luego o se estabilizan o caen. El CD subió otra vez la compra después de que la gente se empezara a grabar sus propias mixtapes de casetes. Incluso hubo gente que compró la música que ya tenía en CD por la mejora de calidad de sonido. Pero en el momento en que se pudieron extraer las pistas del CD y empiezan a circular las canciones por internet”, y a pesar del ataque de la industria, no puede luchar contra esta revolución. “No logra pararlo. Cuando surgen los servicios de streaming intentan combatirlo otra vez”, y finalmente se han tenido que adaptar. Aunque no les genere un gran beneficio.

“Lo que tienen que hacer los mánagers es lograr que sus artistas entren en esas listas de reproducciones de todas las plataformas. Que la gente los escuchen, que sean reconocidos, y que algún programador se interese, vaya a verlos o empiece a ver todos los vídeos. Estas listas crean un interés”, afirma Yúdice, que hace una comparación que a algunos se nos antoja nostálgica, con esas mixtapes de los casetes. Ha cambiado la manera de acceder a la música para el público y cómo la consumimos.

George Yúdice. | SERGIO MÉNDEZ

La cultura y las instituciones

MAPAS, además de para los artistas y programadores, también es para los chicharreros, que han visto cómo varios de sus centros culturales se han llenado de teatro, danza, circo y música en vivo. Organizado por el Cabildo de Tenerife, patrocinado por el Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Ministerio de Cultura, ¿podría haberse constituído este mercado sin las instituciones? “Solo si hubiera instituciones privadas que lo promovieran. De hecho, es lo común en Estados Unidos. Puede que allí algún festival como el de Austin (Texas) tenga el apoyo de la ciudad, pero, tal y como ha dicho José Luis Rivero (director insular de Cultura), la cantidad de ingresos que genera MAPAS es muy importante”, por lo que hay interés en que las instituciones públicas estén involucradas.

Según Yúdice, hay varias tendencias en las políticas públicas a la hora de invertir en cultura. Una de ellas, precisamente, es justificar dicha inversión porque genera ingresos. Otras tienen que ver con el desarrollo del sector artístico, “pero lo cierto es que a una institución pública le interesa mucho más ofrecer algo a la ciudadanía. En América Latina el desarrollo de la gente es muy importante. Hay muchos lugares donde hay mucha pobreza y la justificación de las políticas públicas es la inclusión, dar acceso a los ciudadanos”. Cuestionado por el caso español en concreto, afirma que “depende de quiénes estén en las instituciones. En la primera década de este milenio España tuvo un papel muy importante promoviendo la idea del papel de la cultura en el desarrollo, sobre todo en cooperación internacional”, con la entrada del PP en la Moncloa eso cambió, “y ahora no sé cuánto va a durar Pedro Sánchez”, dice entre risas, “pero las ideas de la gente que estaba en cultura aquí eran muy importantes para América Latina.
Allí hoy en día todos los ministerios saben que la cultura no es solo entretenimiento e ingresos, sino desarrollo de la ciudadanía. La dificultad es toda la insfraestructura cultural, teatros y todo tipo de patrimonio chupan mucho del presupuesto para cultura. Se tienen que encontrar maneras de financiar nuevos programas de desarrollo ciudadano a través de la cultura”.

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