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Paseo a caballo entre castaños centenarios por el Valle de La Orotava

Travieso Aventuras ofrece rutas equinas personalizadas, una opción diferente para recorrer paisajes naturales únicos del Valle de La Orotava
FP CABALLOS LA OROTAVA TRAVIESO AVENTURAS
Una de las rutas a caballo de Travieso Aventuras discurre por el paraje natural protegido de Aguamansa, un paraíso natural en los altos del Valle de La Orotava. FRAN PALLERO

Atravesar largos bosques de pinos, castaños centenarios y laurisilva, donde reina el verde más intenso y llama la atención la cantidad de líquenes colgando, puede resultar inolvidable si se elige hacerlo a caballo. Y toda una experiencia si la opción elegida es Travieso Aventuras, cuyo dueño, Fito, es un enamorado de estos animales con los que mantiene una conexión especial que transmite a todo aquel que acude a su finca, en Aguamansa, La Orotava, un verdadero paraíso de la naturaleza.

Con una superficie de 70.000 metros cuadrados y ubicada en la zona de Mamio, se encuentra rodeada de árboles frutales, flora canaria y diversos animales, desde un burro llamado Pancho, hasta gallinas, gallos y pollitos que hacen las delicias de los visitantes. En su mayor parte se sienten atraídos por una antigua era que se encuentra en la parte inferior del recinto, en la que han crecido pinos canarios debido a que no se utiliza desde hace muchos años.

La idea de organizar rutas equinas para recorrer paisajes naturales únicos del municipio, surgió hace ocho años cuando compró a Reina, una yegua que es “la luz de sus ojos” y que debe su nombre a que nació el día de Reyes. Fue la primera en llegar a la finca. Le siguieron Baatar, que en idioma mongol significa fuerte, y Corcel, por El corcel negro, una película que a Fito le encanta.

Llegó a tener hasta diez caballos, pero en un momento se dio cuenta que se le iba de las manos porque había personas que mientras hacían el paseo fumaban a escondidas y no respetaban la naturaleza. Así que cambió la idea de negocio y optó por organizar paseos personalizados, solo de dos personas y él como guía, con la consigna de que también disfruten de un entorno maravilloso. Eso es precisamente lo que diferencia a su empresa de otras similares.

Rutas de una hora y media, dos horas y media, cuatro horas, y una de cuatro días, que incluye dos noches de hotel rural en El Tanque y caminatas, forman parte de la oferta. La primera discurre por el parque natural protegido de Aguamansa y atraviesa la zona recreativa de La Caldera y la formación rocosa Los Órganos. De regreso, el trayecto es el mismo y se llega hasta el merendero de El Topo para luego volver a bajar a la finca.

La segunda es muy similar pero se realiza un giro en torno al parque recreativo, mientras que la de cuatro horas de duración continúa hasta el Llano de los Eucaliptos, por encima de la galería Chimoche, con una comida en el restaurante La Caldera. El regreso a la finca se hace por la pista de Los Órganos.

La ruta de cuatro días discurre por el monte hasta el municipio de El Tanque, para pasar dos noches en el hotel rural Los Partidos. Esta última es nueva y todavía se trabaja en el proyecto. Pese a que ha habido interesados en probarla, hasta el momento no se ha podido realizar porque el tiempo no ha ayudado demasiado y la gente no se ha querido arriesgar al haber diferentes microclimas y altitud, puntualiza Fito Travieso.

Antes de montar, este villero enamorado de los animales les ayuda a sus clientes, sobre todo a los principiantes, a coger confianza con ellos. Les enseña cómo hablarles y peinarlos y luego los lleva al picadero a dar los primeros pasos antes de lanzarse al monte. Los más atrevidos hasta se atreven a un galope.

TRANQUILIDAD

Una de las cosas que más llama la atención es la tranquilidad que tienen los animales y ello tiene una explicación. Se debe a que están sueltos dentro de la finca. Los establos están abiertos para cuando quieren ir a dormir o echarse un rato, hay varios cubos de agua para que beban cuando tienen sed y ellos transitan con total libertad.

Para Fito, eso es muy importante, porque cuando están encerrados en cuadras los equinos tienen problemas de cólicos, que en el caso de Corcel, Reina y Baatar es menos frecuente porque siempre están caminando. “El estómago del caballo es muy complicado, como una tubería de caldera, por eso tienen que caminar después de comer y ello es imposible si no están sueltos”, explica el dueño de esta empresa de aventuras.

Además, no realiza más de dos paseos largos diarios para no cansarlos y siempre planifica una pausa para que los animales puedan reposar un rato y coman tranquilos.

La ruta más demandada es la de dos horas y media de duración, confirma Fito, quien aclara que saber montar a caballo no es un requisito indispensable para disfrutar de la experiencia. “Ha habido personas que no tocaron ni vieron un animal en su vida y que lo hicieron en la finca por primera vez”, asegura.

Y esa es una de sus grandes satisfacciones, cuando llegan hombres o mujeres con fobias, por ejemplo, y sin darse cuenta están montadas en el caballo. O con diferentes discapacidades, ya que también realiza equinoterapia para niños con discapacidad intelectual y síndrome de down, con quienes ha conseguido verdaderos logros. Recuerda el caso de un niño con autismo que se puso a cantar, a chillar y a besarlo. “El pequeño tenía la mano destrozada de las mordidas. La madre se cayó al suelo de la emoción cuando lo vio, y después me llamó varias veces para decirme que su hijo quería volver”, cuenta Fito Travieso, quien compatibiliza su trabajo con los caballos con la música, otra de sus pasiones.

PESAN ENTRE 450 Y 500 KILOS Y BEBEN HASTA CINCO LITROS DE AGUA

El peso de un caballo oscila entre los 450 y 500 kilos, dependiendo del tipo de raza. Baatar y Corcel son hispano-árabes, una mezcla de pura raza española y pura raza árabe, mientras que Reina es español. Comen entre dos y tres veces al día y su alimentación está basada en cebada, ray grass, paja y millo. De este último cereal reciben poca cantidad porque los calienta demasiado pero en su caso es necesario porque en Aguamansa hace frío. Pueden beber hasta más de cinco litros diarios de agua porque la comida es muy seca y necesitan ayuda para digerirla. A ello se le suma lo que “pican” entre horas al estar sueltos por la finca, añade Fito.

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