
Hace 18 años, el Consejo Insular de Aguas de Tenerife (Ciatf) y los ayuntamientos de Santa Cruz y La Laguna firmaron un convenio por el que ambos municipios se comprometían a “colaborar” en la limpieza de los cauces de sus barrancos en la trama urbana, un acuerdo que, desde el Cabildo, se insistía ayer, sigue en vigor. De esta forma, el Ciatf, que es el órgano que tiene la competencia sobre los barrancos de la Isla, respondía al llamamiento que el pasado viernes, la primera teniente de alcalde de Santa Cruz, Zaida González, hizo al Cabildo para que limpiara el cauce del barranco de Santos, en el que se inició un incendio que afectó a dos casas abandonadas y obligó al desalojo de otras dos.
El Cabildo, que el año pasado se vio ante la misma petición de Santa Cruz, dada la exigencia vecinal de la limpieza del barranco del Cercado, remitió en esta ocasión a la misma respuesta dada entonces por el consejero insular de Aguas, Manuel Martínez. Así, indicó que el citado convenio “sigue vigente” y dejando claro que la competencia en materia de limpieza es municipal.
Es la misma respuesta que, en su momento (en 2002) dio el que también fuera responsable del Ciatf, Jesús Morales, a La Laguna, que reclamaba la limpieza de los barrancos. Morales no hizo referencia en ese momento al convenio pero sí a la jurisprudencia existente, según la cual, el mantenimiento de barrancos a su paso por zonas urbanas es competencia de los ayuntamientos, puesto que son los responsables en materia de ordenación de su territorio y urbanismo, como en materia de residuos y de protección civil en caso de riesgo de incendio o desbordamiento por la presencia de vegetación abundante.
En el convenio en el que se apoya el Cabildo, tal y como ha podido comprobar DIARIO DE AVISOS, un documento público firmado en su momento por el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, y los alcaldes de Santa Cruz, Miguel Zerolo, y de La Laguna, Ana Oramas, en el 2000, el Ciatf se compromete a elaborar un catálogo de los cauces de los dos municipios, realizar un estudio hidrológico y de rehabilitación de la cuencas urbanas o promover las obras prioritarias. Por su parte, los ayuntamientos se comprometieron a “colaborar en la conservación y vigilancia de los cauces comprendidos en dicho catálogo, así como en la limpieza de los mismos”.
El seguimiento de este convenio, cuya duración se considera “indefinida”, debía hacerse a través de una comisión constituida para tal fin. Debía reunirse como mínimo una vez cada seis meses y estaría compuesta por los alcaldes, el presidente del Ciatf y los responsables de agua de cada uno de los ayuntamientos, además de los técnicos que cada administración decidiera aportar. DIARIO DE AVISOS no ha podido constatar cuántas veces se reunió esa comisión en estos 18 años o si llegó a hacerlo en alguna ocasión.
Además, la citada comisión, tenía la obligación de elaborar un programa anual de actividades, sobre la base del borrador que aportara la Gerencia del Ciatf. El convenio recogía ya entonces que era frecuente encontrar vertidos de escombros, basuras, electrodomésticos desechados y coches abandonados, plantaciones indebidas en los cauces con arbustos y árboles así como cruces inadecuados con obras de lo más diversas. Una descripción que no difiere mucho de la que se da en la actualidad.
