
El Plan Especial del Casco Histórico Artístico (PECHA) de Santa Cruz de La Palma está listo para estrenarse durante el mes de septiembre, cuando el Ayuntamiento dará su visto bueno definitivo después de conocer, días atrás, que el Cabildo ha emitido el visto bueno a través del informe del área de Patrimonio del Cabildo insular de La Palma, el último de los documentos por los que esperaba el Ayuntamiento capitalino.
Nada menos que 20 años, han sido necesarios para contar con este documento para el que han sido necesarios informes de las demarcaciones de Costas, Puertos del Estado y Aviación Civil, así como del informe de evaluación del impacto de género del Instituto Canario de Igualdad, dependiente de la consejería de Presidencia, Justicia e Igualdad del Gobierno de Canarias, aunque se ha librado del preceptivo documento favorable de la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (COTMAC) puesto que el documento ya cuenta con Memoria Ambiental aprobada desde mayo de 2014. La inquietud a partir de ahora será, no tanto contar con el documento de forma definitiva, sino la capacidad del grupo de Gobierno y de los sucesivos equipos en el consistorio de la capital para insuflar vida a este proyecto, en el que se contienen posibilidades de actuación y desarrollo. Desde el Ayuntamiento han recordado en varias ocasiones, el valor añadido que este plan da a la ciudad, garantizando la protección del conjunto histórico artístico y la apertura a nuevas oportunidades, entre ellas determinadas actuaciones turísticas que se integrarán en la zona de protección, dando mayor agilidad administrativa a la tramitación de licencias y garantizando el cuidado del patrimonio arquitectónico y urbanístico de Santa Cruz de La Palma.
En líneas generales, el documento cuya redacción ha supuesto un proceso que ha sido largo, complejo y lleno de dificultades, favorece la agilidad administrativa en la tramitación de licencias que hasta ahora era imposible otorgar o que suponían la elaboración de varios informes y largos plazos de tiempo para su emisión, y garantiza la protección de uno de los conjuntos arquitectónicos y urbanísticos más sobresalientes del archipiélago.
