
El sector avícola de Tenerife, y de toda Canarias, está al límite. No solo tiene que hacer frente a los numerosos costes asociados a la producción insular, sino también a la competencia en precio que sufre del huevo foráneo, que usa al Archipiélago como válvula de escape para su sobreproducción. Una competencia que, denuncian, es desleal, ya que etiqueta de manera engañosa, cuando no falsamente, la fecha de caducidad.
A eso se une el etiquetado también engañoso que algunas grandes superficies están haciendo una vez que ya tienen el huevo en la Isla, induciendo al consumidor a creer que es local cuando no es así. La preocupación es honda, porque, si las cosas no cambian con más control y más protección al producto local, “el sector avícola acabará por desaparecer, y será pronto” n
