
Hoy, cuando a las dos de la tarde se cumpla el cambio de turno en las cuatro oficinas de Medio Ambiente repartidas por la geografía palmera, los compañeros y amigos del agente forestal Francisco Santana guardarán un minuto de silencio para recordar su pérdida. El 4 de agosto de 2016 Fran Santana perdió la vida en uno de los incendios más virulentos que recuerda la Isla, tras verse atrapado por la llamas en la zona montañosa de Fuencaliente, en Los Campanarios.
Algunos de sus compañeros, también agentes forestales y amigos de Fran Santana desde que coincidieran en la misma sala de las oposiciones a Medio Ambiente en 1996, no pueden evitar recordar las primeras horas de aquella trágica jornadas, la incertidumbre y el miedo, la confirmación y el enorme dolor que precedió al posterior rescate de su cuerpo.
La UGT Canarias recordó ayer a través de un comunicado que dos años después del fallecimiento “del delegado de este sindicato y agente de Medio Ambiente en La Palma, Fran Santana, víctima del incendio de 2016”, tienen que lamentar que hasta el momento no hayan comparecido ante la Justicia los responsables directos de este triste suceso. La UGT ha solicitado en numerosas ocasiones el Plan de Riesgos Laborales realizado antes del 4 de agosto de 2016, fecha de la muerte del agente. Sin embargo, dicho informe aún no ha sido entregado. La querella interpuesta por la familia también solicitaba al Cabildo de La Palma que aportara la documentación que acredita el cumplimiento de todas las obligaciones en materia de prevención de Riesgos Laborales. A este respecto detallan que “esta información sigue sin aportarse a la causa”. Desde el sindicato aseguran que no se detendrán “hasta que se aclare lo sucedido y los responsables sean puestos a disposición de la Justicia”. La UGT Canarias advierte de que si no se resuelven los motivos que provocaron la muerte de Fran Santana, “se corre el riesgo de sufrir un nuevo suceso como el acaecido en 2016”.
Fran era un hombre “muy especial”, de fuertes convicciones morales y con un gran sentido del humor. Murió haciendo su trabajo en las condiciones meteorológicas más adversas en la lucha contra el fuego, con rachas de viento cambiantes y en una zona agreste y sin alternativas de huida. Amigos como Isidro y Andrés, también guardas forestales, han querido impulsar este minuto de silencio por parte de los compañeros desde sus centros de trabajo, más allá del homenaje que ya le rindieron ayer en las puertas de la primera institución insular los consejeros del Cabildo de La Palma, con el presidente, Anselmo Pestana, a la cabeza.
En el Servicio de Medio Ambiente, entre guardas y agentes forestales, entre peones y el resto de personas que vigilan y actúan de frente en los incendios forestales, la trágica pérdida de Paco Santana les llevó a “poner los pies en la tierra”. Así lo explica Andrés Rodríguez, quien reconoce que, “a partir de que perdimos a Paco, nos hemos hecho mucho más meticulosos; pasamos horas de angustia y miedo, y luego de una pena tremenda.Hablo por mí, y me hizo ser consciente de que lo que creemos que no nos va a ocurrir puede pasar, que el fuego es algo de lo que estamos en muchas ocasiones tan cerca que no somos conscientes del riesgo que estamos corriendo”.
A Fran Santana hoy le recuerdan sus compañeros del servicio insular de Medio Ambiente, transcurridos dos años desde la tragedia, a la que siguió, aquel mismo día y tras la confirmación del fallecimiento, un trabajo fatigoso y agobiante, porque el fuego avanzaba para alcanzar la Cumbre y había que seguir luchando para frenarlo, pero sobre todo, un trabajo amargo e invadido por la pena, porque el personal de Medio Ambiente, la Isla, pero especialmente sus hijos y su mujer, habían perdido a Fran.
