
Las infecciones nosocomiales, gérmenes hospitalarios muy resistentes, son un auténtico problema de salud en el siglo XXI, y por eso es importante implementar protocolos de vigilancia, limpieza y desinfección para combatirlas a la mayor brevedad, dado que las primeras 48 horas son las más problemáticas. Una de ellas y de las más peligrosas, es la provocada por la bacteria Acinetobacter baumanii, que afecta principalmente a pacientes ingresados en las unidades de cuidados intensivos y que desde finales de marzo preocupa al Hospital Universitario de Canarias (HUC).
Fue en esa fecha cuando en la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) del centro hospitalario se detectó este microorganismo, frecuente en todos los hospitales del mundo, que obligó a activar un protocolo y a convocar una reunión del equipo multidisciplinar, formado por miembros de la Dirección Médica y de Enfermería, jefe de servicio y supervisora de UVI, servicio de Microbiología y Control de la Infección y Hostelería. Todo ello con el fin de llevar a cabo las acciones pertinentes y tratar el brote, entendiendo por ello “un cúmulo de casos de un determinado microorganismo por encima de lo esperado”, especifican desde la dirección del centro de hospitalario.
Los pacientes más susceptibles de contraer esta infección son aquellos con enfermedades graves, inmunocomprometidos, con ventilación mecánica prolongada, y estancia prolongada en la UVI. Entre las medidas adoptadas e indicadas por el servicio de Microbiología y Control de la Infección, se encuentran el aislamiento de contacto de los pacientes infectados y colonizados. Estos últimos no padecen la infección pero se les aísla para que no puedan transmitirla. También se incrementó la limpieza ambiental, más allá de la protocolarizada para los servicios especiales, y se contrató a una empresa externa que realizó una desinfección ambiental con luz pulsada ultravioleta. Según fuentes extrahospitalarias consultadas por este periódico, esta última medida no tuvo los resultados esperados. Asimismo, se reforzó la formación a todo el personal sanitario de la UVI, tanto en higiene de manos como en el manejo de aislamiento de contacto. Desde la dirección del HUC señalan que en todo momento “los profesionales han estado debidamente informados”. Otras precauciones adoptadas han sido la realización de tomas de microbiología ambientales y estudios de epidemiología molecular para la tipificación de clones circulantes. Además de las reuniones semanales del equipo multidisciplinar, el problema con esta bacteria también fue tratado en el Comité de Infecciones, Profilaxis y Política de Antibióticos del centro hospitalario.
Con todas estas medidas el brote descendió, y aunque se ha registrado algún repunte puntual, en estos momentos se encuentra estabilizado, confirman desde la dirección del HUC. También aseguran que no hubo “ningún efecto adverso relacionado directamente con la aparición de la Acinetobacter baumanii ”, es decir, que no hay casos mortales, como los ocurridos en el año 2006 en el Hospital Doce de Octubre en Madrid, donde fallecieron 18 personas.
En 2015, según datos de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, se registraron 42 casos de infección por esta bacteria en el Archipiélago: 26 en el Hospital Insular de Gran Canaria, 6 en el HUC, 4 en el Doctor Negrín de Las Palmas y 2 en el José Molina Orosa de Lanzarote, en La Candelaria y en el Hospital General de La Palma.
Falta de información
DIARIO DE AVISOS intentó contactar con los representantes en el comité de empresa para confirmar las precauciones implementadas pero solo respondió la portavoz de Intersindical Canaria (IC), Catalina Darias, quien confirmó que hasta el momento a los delegados de prevención “no se les ha trasladado ninguna información por parte de la Dirección ni de la gerencia del HUC, pese a que están obligados de acuerdo al artículo 36 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales”.
Pero al margen de la falta de confirmación oficial, el sindicato sí conoce a través de los trabajadores “que es cierto que llevan meses luchando a brazo partido contra la contaminación de una bacteria multirresistente”, confirma la representante sindical. Sin embargo, al no contar con la información suficiente no pueden saber qué supone en cuanto a la seguridad de la plantilla. “Entendemos que el riesgo es mínimo porque es un germen que hace daño en el ámbito intrahospitalario y por lo tanto, cuando el trabajador se va a su casa, la bacteria se inactiva”, explica. Pero hasta el momento no tienen datos de incidencia real ni de posibles afectados porque es una información que no se ha transmitido a los delegados de prevención, insiste.
En lo que respecta a la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Canarias (ADSPC), su presidente, Guillermo de la Barreda, confirma que no le consta ningún problema ni tampoco le ha llegado denuncia al respecto.
