Los amigos del guionista comparaban su relación con la de los muñecos de trapo. “Además, más de una persona se ha referido a Arnie -su pareja de 20 años- y a mí como Epi y Blas”. El escritor ha confesado que para muchos episodios utilizaba sus propias experiencias. “Arnold, como editor de cine, era el ordenado, el organizado, como Blas. Yo era más como Epi, el bromista. (…) El trastorno obsesivo compulsivo de Arnie creaba fricción con lo caótico que soy yo. Y esa es la dinámica de Epi y Blas. Llevé esa dinámica a los personajes”.
La cuestión sobre la homosexualidad de Epi y Blas ha dado mucho de qué hablar, incluso, en 2013, el semanario The New Yorker utilizó una imagen de los dos personajes para ilustrar su portada sobre la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos a favor de los matrimonios homosexuales.

