Nadie podrá discutir que la figura política de esta semana en Tenerife ha sido la mediática alcaldesa de Güímar, Luisa Castro. Comenzó anunciando su intención de ser candidata por el PP al Cabildo de Tenerife, pero no satisfecha con ser noticia por ello se soltó la melena y se lanzó, sin paracaídas y sin pararse al qué dirán, a llamar dictador a Pedro Sánchez por el decreto de exhumación de los restos de Franco, defendiendo la permanencia del Valle de los Caídos. Para más inri anunció la candidatura de su municipio a acoger el llamado Monumento a Franco de las ramblas capitalinas, “si Santa Cruz no lo quiere”. Lejos de perturbarse por las criticas furibundas venidas de casi todos los lares, y el silencio de sus compañeros de partido -por no desautorizarla, básicamente-, Luisi se agranda autodefiniéndose como “la defensora de aquellos que tienen miedo a opinar”.
Y de postre, multa de Patrimonio
Y como remate a la semana, si es que anoche no pasó nada en el pregón de Carlos Alonso sobre El Socorro, a Luisa Castro la quiere empapelar el Cabildo, esa Corporación a la que aspira a gobernar “para arreglar los barrancos”, y más concretamente Patrimonio. Ella insiste que el Ayuntamiento de Güímar no ha sido denunciado por el Seprona, sino directamente por “los socialistas de Patrimonio”, y mantiene que solo “limpio, conservo y mantengo el Camino de El Socorro”, aunque se olvida que se le instó a paralizar unas obras en un BIC, de la que hizo caso omiso. Normal, en un verso libre.
