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José Romero: “El portero del San Lorenzo me agredió”

El delegado del juvenil Unión Isora relata los penosos incidentes que acontecieron el pasado domingo en el Valle de San Lorenzo
José Romero (izquierda de la imagen), fue agredido junto al árbitro. /DA

Apenas arranca el curso en las categorías de formación, y ya empiezan los primeros focos de violencia, a pesar de los ímprobos esfuerzos que se están llevando a cabo para alejar a los violentos de los campos de fútbol. El último caso sucedió el pasado domingo al acabar como el rosario de la aurora el choque que jugaron los juveniles del San Lorenzo Constancia B y el Unión Isora, correspondiente a la Segunda Juvenil.

Cuando concluyó el partido se produjeron una serie de incidentes sobre el terreno de juego, siendo los mayores perjudicados el colegiado, y el delegado de campo del Unión Isora, que tuvo que ejercer esa función porque los delegados de campo y de equipo del San Lorenzo Constancia fueron expulsados.

“Al estar expulsados ambos, se aplicó la reglamentación y el árbitro me pidió que ejerciera como delegado de campo aunque sea del equipo contrario. En el caso de que me hubiese negado, el árbitro habría dictaminado la suspensión del partido, y jugar otro día nos ocasiona trastornos por el horario debido a los colegios”, argumentó el delegado del Unión Isora, José Romero.

Todo empezó una vez que concluyó el encuentro. Un individuo, en camisilla y tatuado, saltó al terreno de juego y lanzó un vaso con líquido sobre el delegado del Unión Isora. Fue a partir de ahí cuando se originó todo el conflicto, como asegura Romero. “Unas personas se metieron en el campo, y mientras me dirijo hacia la zona del árbitro para acompañarlo a su vestuario, aparece un individuo con un vaso en la mano, que me tira encima la bebida con el hielo, pero lo pierdo de vista. A partir de ahí me sujetan por la camiseta, y cuando me giro veo que es el portero del San Lorenzo. Le sujeto las manos para que deje de pegarme, ya que con una mano me sujeta y con la otra me golpea, y de repente suelta la pierna para darme con el pie. Alguien le empuja por detrás y caemos los dos. Mientras estoy en el suelo me golpean con patadas y empujones. Esa es mi versión y coincide, más o menos, con lo que se puede ver en los vídeos que han salido a la luz pública”.

Las secuelas por los golpes recibidos no han hecho mella en el estado físico de José Romero, y el propio interesado le quita hierro al asunto. “Estoy bien porque en el suelo es difícil que te puedan golpear partes vitales. Tengo golpes en las piernas y espalda, pero nada más”.

El delegado del juvenil Unión Isora quiso dejar muy claro que los padres de su equipo no fueron los que lo agredieron, como se había publicado en distintas informaciones en las últimas horas. “No es cierto, porque es mentira. No tenemos ese perfil de padres en el club. Lo que haremos es recopilar todas las pruebas para pasarlas a la Guardia Civil, y que sean ellos los encargados de resolver todo lo que aconteció”.

Se da la circunstancia que José Romero ese día estaba ejerciendo de entrenador en ausencia del titular. “La verdad es que hice de todo: entrenador, masajista y delegado, pero nos sacrificamos cada fin de semana para que los chicos puedan jugar”.

En el terreno deportivo habrá que esperar a los próximos días a lo que dictamine el Comité de Competición con las sanciones que se aplicarán a los protagonistas de este nuevo episodio de violencia en un campo de fútbol.

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