
Manolo Gómez es el principal responsable de que el Mundial Femenino de Baloncesto se celebrara en la Isla. Ha pasado momentos duros, no ha sido sencilla la organización de un torneo que marcará “un antes y un después” y prefiere no despejar la duda sobre si se presentará nuevamente a la reelección como presidente de la Federación Canaria de Baloncesto (FCB), aunque admite que es “complicado”. De dónde saca tanto tiempo es una incógnita aunque reconoce que le gusta “trabajar por los demás”.
-Más allá de los excelentes números que ha arrojado el Mundial: ¿cuáles son sus sensaciones personales?
“El hecho de proponer esta idea, de haberla programado, organizado y culminado como lo hemos hecho es todo un logro. Personalmente es una satisfacción enorme, era un reto, un sueño compartido, como decía el lema, que ahora es una realidad. La reacción de los medios, de las selecciones, de FIBA o de FEB eran todas positivas. No hay un pero a nada. Eso se logró con un trabajo en equipo y, sobre todo, la implicación personal de cada uno: voluntarios, conductores de guaguas, responsables de selecciones… Todos”.
-¿Cree que ha logrado cambiar algo? ¿Han dejado un legado?
“Sí, hemos demostrado que Tenerife puede organizar cualquier tipo de evento, no solo deportivo, a nivel mundial. Somos capaces. Habrá un cambio de mentalidad a nivel institucional porque hubo dudas al principio, pero los hechos están por encima de las opiniones. Ellos hablan por sí solos y dicen que ha sido un acierto traer el Mundial y que nosotros, tanto FCB y FEB, asumiéramos la organización del mismo”.
-¿Llegó a peligrar la celebración de la Copa del Mundo?
“Sí, porque habían muchas dudas y, sobre todo, por no conocernos, no saber la experiencia de la FEB para organizar estas competiciones. Según pasaron las fechas fuimos disipando esas dudas, pero dudas hubo”.
-2018 es año de reivindicaciones femeninas con muchas sensibilidades alrededor. En medio llega aquella foto con muchos hombres y una sola mujer que se hizo viral. ¿Les hizo daño?
“Me afectó mucho, pero porque consideraba que era injusto ya que se daba una opinión solo por una imagen. Me gustaría que la gente que nos criticó y acusó de machistas saliera ahora y dijera “pues el Mundial salió bien”. Si hay solamente hombres en esos puestos representativos nosotros no tenemos la culpa. Se hizo con mala fe tanto en la presentación, en el IES Cabrera Pinto, como en el sorteo. La foto que salió fue justamente posterior a la que salían todas las representantes femeninas y correspondía a las autoridades que estaban en el escenario. Se hizo con mucha maldad. También es verdad que le dimos la importancia necesaria. Estábamos pensando las 24 horas en el Mundial porque queríamos poner en valor un torneo que podía tener un hándicap al ser femenino cuando luego demostramos que no era así, pero salió eso. Apostamos por el deporte femenino. Los que criticaron, seguramente, han hecho menos por él que nosotros”.
-Cuando ustedes entraron en la FEB, igualaron, por ejemplo, las primas por triunfo y los medios económicos entre categoría masculina y femenina…
“Aquí estamos muy malacostumbrados a dar opiniones sin conocer realmente la información. Ese es un buen ejemplo. Nosotros, con hechos, hemos demostrado que nos interesa el deporte femenino. Este Mundial será referencia. El del 86, masculino, es historia”.
-No cobra de la FCB ni de la FEB, tiene su empresa y, además, lo mismo tiene que atender una demanda de la FIBA como la de un club de Primera Autonómica. ¿Cómo compagina todo?
“Es complicado. Mucho. Si te marcas un plazo de cuatro años como yo he hecho, sabes que tu mandato acabará en una fecha concreta y quieres dejarlo todo cumplido. Un secreto es tener mucho control interno. Muchísimo. Con el objetivo siempre de ayudar, tienes que hacerlo lo mejor posible. Debes asumir que esto es un servicio a los demás, no puedes estar quejándote de todo. Internamente lo llevas lo mejor posible”.
-¿Le han dado muchas ganas de dejarlo?
“El autocontrol, como decía, es fundamental. Si alguien prende fuego a una caja lo que no puedes hacer es echarle gasolina. Debes tratar de apagar ese fuego. Yo siempre busco antes la solución al conflicto, porque el conflicto no lleva a nada”.
-¿Que el baloncesto canario sea como reinos de taifas le ha ayudado en su labor en la FEB o en todos lados cuecen habas?
“He intentado cambiar algunas mentalidades en las federaciones insulares y en la regional. Somos dialogantes y tenemos que darle los mismos derechos, o más, a un equipo de Fuerteventura, por ejemplo, que a uno de Tenerife o Gran Canaria. No solo a clubes, también a entrenadores y árbitros. Tal y como está estructurado el baloncesto en Canarias es cierto que existen esos reinos que usted dice, pero estamos por encima de ellos. Nosotros no gestionamos para un club, sino para el bien general. Esas luchas internas ocurren no solo aquí, sino en cualquier lado, pero si lo ves con perspectiva te das cuenta de que es una pérdida de tiempo”.
-Habrá quien diga que usted, por estar metido en la organización del Mundial, se ha olvidado del baloncesto de aquí…
“En absoluto. Ahora mismo la FCB es ejemplo de innovación tecnológica a nivel nacional. Hemos exportados nuestros productos a otras federaciones regionales. No nos ha afectado la preparación tan intensa del Mundial. Mejoramos la tecnología, nos encontramos con la FCB en quiebra y ahora está saneada, invirtiendo en proyectos de cara al futuro y hemos desarrollado unas competiciones regionales y unos campeonatos de canarias modélicos. 40 equipos a nivel regional en júnior era algo impensable, por ejemplo”.
-Una de las mayores críticas era la de que no hubiera demasiado público en las gradas. Ustedes han dando cifras, FEB y FIBA han reconocido que estar sorprendidas, pero sigue existiendo ese pensamiento.
“En todos lados hay imbéciles que lo único que hacen es tener pensamientos negativos. Trato de que esa gente no esté a mi alrededor, pero no puedo cambiar que no se valore el esfuerzo en tu propia tierra. Ahora, si los hechos han demostrado que no tuviste razón en tu crítica, deberías pedir perdón, algo que las personas no suelen hacer. Al no estar bajo mi control nada puedo hacer. El otro día llega una madre y me dice “que sepas que mi hija, a la que no le gustaba el baloncesto, se ha apuntado en el colegio”. Esos intangibles de los que hemos hablado igual los comprobamos dentro de años, con el incremento de licencias”.
-¿El éxito del Mundial le hace plantearse presentarse a una posible reelección?
“Hemos cumplido el programa al 90% y mi compromiso es por cuatro años. Hay elementos externos a la gestión de la propia FCB y no contaba con que me nombrarían vicepresidente de la FEB hace dos años, pero no podía dejar pasar esa oportunidad porque venía muy bien al baloncesto canario que alguien pudiera trabajar a nivel regional y nacional. Como hay cosas externas que no controlo del todo, no sé si son mis últimos meses al frente de la FCB. Ahora sí, por mi trabajo, es muy complicado que pueda seguir cuatro años más”.
-Jorge Garbajosa pedía que lo convenciéramos de ello…
“No estás acostumbrado a que te valoren en tu propia tierra. No quiero que me alaben, solo que se reconozca el trabajo. Yo no conocía a Garbajosa más que como jugador, igual que a José Antonio Montero. Los asambleístas de aquí apostamos por él para dar un cambio a la FEB. Teníamos claro que Jorge lo lograría con alguien como Montero como vicepresidente ejecutivo, que hace una labor importantísima, porque es capaz de ver las ideas y ejecutarlas, que es muy difícil”.
-Y eso que era usted futbolero
“Cuando estudiaba en el Colegio Luther King. Pero un día un loco como Pepe Cabrera cambió el campo de fútbol por nueve pistas de minibásket y el Canarias empezó a jugar allí. Como no me iba a cambiar de colegio, me puse a jugar a baloncesto. Era malo. Muy malo. Por lo que me dije que mi futuro iba a estar en los banquillos. Me entrenó Pablo Casado. Con 14 años empecé a dirigir por casualidad, porque faltó un entrenador de minibásket, y me pusieron a mí a entrenar a niños de 10, imagine las locuras que habré hecho. Me fui a Madrid, seguí jugando hasta los 19 años siendo entrenador-jugador. Luego, durante cuatro años llevé las Escuelas Deportivas de El Sauzal, otros 10 años en el Colegio Nuryana, en el CB Canarias, Fenicia, Juventud Laguna… A medida que las obligaciones laborales me impedían estar en los entrenamientos era directivo o director técnico. Más tarde llegaría el Tenerife Rural, la Fundación… Eso fue una prueba de fuego que pasamos todos con nota. Tenías a media Isla en contra”.
