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La Palma no tira la toalla con el TMT pese al varapalo judicial

La única esperanza de que el telescopio pueda llegar al Roque está en la respuesta de los opositores hawaianos a la nueva autorización del proyecto que ya paralizaron en 2015

Pese a que la balanza se ha inclinado radicalmente a favor de Hawái para albergar el Telescopio de Treinta Metros (TMT) con el fallo de la Corte Suprema autorizando su construcción en el volcán Maunakea, la puerta no se ha cerrado del todo para La Palma, que todavía alberga un hilo de esperanza si el colectivo conservacionista hawaiano decide seguir dando la batalla social contra el proyecto o recurre la sentencia a la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Esta sería la última vía judicial que cabría para impugnar el fallo que se dio a conocer el martes, tal y como confirmó a la prensa hawaiana el Fiscal General, Russell Suzuki. Kealoha Pisciotta, una de las líderes de la oposición, señaló que su grupo contempla incluso otras opciones aparte de la Corte Suprema de los Estados Unidos para ir contra el proyecto, aunque no reveló de qué se trata. Estas circunstancias llenan de dudas a los promotores del proyecto, pese a tener la Justicia de su lado, y han solicitado a las autoridades canarias que continúen con el procedimiento para otorgar la licencia para su instalación en La Palma.

Así lo confirmó el responsable de operaciones del Observatorio Internacional TMT, Christophe Dumas, quien le trasladó este mensaje tanto al director del Instituto de Astrofísica de Canarias, Rafael Rebolo, como al presidente del Cabildo, Anselmo Pestana. En realidad, el único trámite que está pendiente es la aprobación por parte del pleno del Ayuntamiento de Puntagorda del informe de impacto ambiental que remitió el Gobierno de Canarias el mismo día en que se hizo público el fallo de la Corte hawaiana.

“El consejo del TMT nos ha dicho que su voluntad es, una vez visto el informe ambiental, concluir el proceso y tener licencia de construcción en la isla de La Palma”, informó el director del IAC, Rafael Rebolo. “Ellos tienen que decidir si van a iniciar la construcción y cuándo, pero su voluntad es la de conseguir el permiso en La Palma y solicitan a las autoridades que continúen dando los pasos administrativos para dar la licencia”, insistió.

Rebolo, en declaraciones a este periódico, destacó que ante una posible nueva apelación judicial como por dificultades sociales de los colectivos que se oponen, “no pueden dejar de tener un proceso viable en un lugar alternativo que se ha demostrado que es bueno para la ciencia de este proyecto”.

El director del IAC reconoce que no sabe lo que va a ocurrir con este proceso, pero sí tiene claro que de no haber estado el informe de impacto ambiental el martes, coincidiendo con el consejo internacional que dirige el proyecto, La Palma se habría quedado sin opciones.

Quien no arroja tampoco la toalla y mantiene todavía cierta esperanza es el presidente del Cabildo, Anselmo Pestana. “No debemos bajar la guardia, y debemos, sobre todo, completar los procesos administrativos por si, finalmente, quedara alguna opción de que esa instalación científica viniera a la Palma”, dijo.

El TMT, impulsado por California, Japón, China, India y Canadá, será el mayor telescopio óptico del hemisferio norte. Un gigante de la ciencia que, además, representaría un motor importante para la economía insular, que solo en la fase de la construcción, entre 2019 y 2024, representaría una inversión de 900 millones de euros. Así lo recoge el informe publicado recientemente por el IAC sobre el impacto económico de la actividad astrofísica, que estima que a partir de 2025 tendría una producción anual de 84 millones de euros y crearía 1053 empleos a tiempo completo.

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