
Son las primeras imágenes que se publican de cómo están las 358 viviendas de Añaza sobre cuyos residentes pesa la amenaza de una posible venta por parte del Grupo Santander a un fondo buitre llamado Cerberus, y que el Gobierno de Canarias pretende evitar ejerciendo el derecho de tanteo preferencial que le confiere el que se trata de inmuebles protegidos, condición que expira en 2021 al cumplirse 15 años desde que fueron edificados.
Como ya habían denunciado los afectados a DIARIO DE AVISOS, lo cierto es que la empresa de la citada entidad financiera encargada del mantenimiento de estos pisos, llamada Altamira, dista mucho de haber cumplido sus obligaciones al respecto. Tal y como se recoge en un escrito entregado al Ejecutivo regional por los propios vecinos, hay hasta 13 pisos vacíos (de lo que debía haber informado el Santander), mientras que las humedades y los desperfectos son la nota común y muchas de las viviendas están aquejadas en algunos aspectos realmente graves, tales como la ausencia de extintores o las goteras que, en cuanto llueve, inundan algunos de los pisos y el garaje, que a veces parece más un taller de mecánica que otra cosa.
