
Al menos ocho testigos coincidieron ayer en sus declaraciones: la playa de Los Guíos no estaba balizada cuando se produjo el derrumbe que costó la vida a dos mujeres el 1 de noviembre de 2009.
Es una de las principales conclusiones de la tercera jornada del juicio que por este terrible accidente se celebra a partir de esta semana en el Juzgado de lo Penal Número 8 de Santa Cruz de Tenerife, y en el que se pide al exalcalde de Santiago del Teide Juan Gorrín una pena de tres años de cárcel y otra de 14 de inhabilitación, teniendo en cuenta que lo consideran autor de los supuestos delitos de homicidio imprudente y prevaricación administrativa.
Desde luego, no fue el mejor día para la defensa del exregidor, por cuanto se sucedieron, ya en primera persona o por videoconferencia, unos testimonios marcados por un mensaje prácticamente idéntico: “No vimos absolutamente nada que señalizara la zona”, explicaba un varón que disfrutaba de sus vacaciones en la playa aquel fatídico día. “Tras el derrumbe ayudé al socorrista a poner la cinta y sacó los hierros de otra zona”, detallaba su pareja.
La declaración final fue la del hoy director general de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa del Gobierno de Canarias, Jonathan Fumero, y entonces asesor político de Gorrín, quien desveló que el proyecto para mejorar el talud estaba terminado en febrero de 2009, pero que desconocía las razones por las que no se trasladó a Costas hasta octubre de dicho año, poco antes del accidente.
