
Varios lectores se pusieron ayer en contacto con este periódico para mostrar su malestar por el estado que presenta el lago de la plaza de España. Musgo, mal olor y una especie de nata de tono marrón en el agua no parece ser la imagen más apropiada para la zona cero de la ciudad y puerta de entrada de cruceristas y visitantes.
Ese lamentable aspecto resulta un contrasentido con el cartel gigante instalado con el nombre de la capital en el que todo turista se saca una foto. Como nos decía un vecino, “más que un lago parece una charca”.
