
Sonrisa y mirada cálida. De bienvenida sincera. Así recibe Roy Galán, nacido hace 37 añosn 1980 en Santiago de Compostela pero criado en Tenerife desde bien pequeño. Autor que ha conquistado España con sus textos en redes sociales y que este jueves 8 de noviembre presenta su tercer libro, Nadie dentro de ti.
– En dos años has publicado ya tres libros. Qué prolífico.
“Sí, la verdad es que tengo el músculo de la escritura súper trabajado. Tengo ahí una abdominal con las palabras muy fuerte. Como escribo todos los días desde hace cinco años parece como muy complicado. Tampoco es que haya escrito Cumbres borrascosas, quiero decir, no son ese tipo de libros. Son libros cortos, que evidentemente tienen un trabajo grande detrás, pero no es como si yo vaya a crear ahora la gran obra del siglo XXI. El primer es poesía, el segundo es una novela corta y este también, y además de ciencia ficción. Yo siempre me pongo retos y me apetece seguir contando cosas”.
– Cuándo empezaste a trabajar en Nadie dentro de ti?
“Me ofrecen escribirlo en diciembre del año pasado”.
– ¿Se basa en algún texto que ya tuvieras escrito?
“No, es completamente nuevo. De hecho lo que más me costó fue cuadrar en mi cabeza toda la historia. Al ser una distopía y ciencia ficción, que no había escrito nunca, tenía que pensar cómo el lector y la lectora iba a preguntarse cosas. La ciencia ficción tiene que tener coherencia. Me costó mucho. Hasta que me senté a escribir pasaron muchos meses pero ya tenía todo en la cabeza. Hay varios tipos de escritores y yo soy de los que hasta que no sabe realmente de lo que quiero hablar y cómo, no me siento. Luego ya fue fácil porque es como si alguien te va contando lo que tu ya llevas meses cocinando. En realidad para mí, lo que es sentarme a escribir es lo más fácil”.
– Espido Freire dijo en TEA hace unos días que no creía en la inspiración, sino en el oficio. ¿Eres de la misma opinión?
“Sí. Es verdad que hay momentos vitales en los que te resulta más fácil crear, eso que llaman las musas o la inspiración. Pero yo no creo en ella. Alguien con inspiración que no se sienta a escribir, no lo va a hacer. Y probablemente viva de esa idea, alargando el momento de empezar a crear. ¿Cómo se escribe un libro? Sentándote y escribiéndolo. Y trabajando” .
– ¿Tienes algún método? Hay autores que se levantan a las cinco de la mañana todos los días a escribir.
“Hay autores que tienen una rutina pero es que yo soy muy caótico (risas). En mi vida y escribiendo. Yo voy picando allí, picando aquí, leyendo. Soy un caos, y la forma que tengo para ordenarlo es escribiendo. Antes sí, cuando trabajaba tenía un horario, abría las cartas del banco (risas). Y ahora es como que vivo muy feliz en esa cosa de hago lo que quiero cuando lo necesito, me apetece, me estoy duchando o lavando los platos e hilando la idea, y luego ya sale. Sobre todo en redes sociales, que es distinto”.
– Eso te iba a decir, que el músculo lo trabajas mucho en sus escritos en redes sociales.
“Es que yo estoy muy conectado a lo que siento, solo tengo que tirar de un hilo y ya sale. Soy muy consciente de cómo mi sensibilidad opera con la realidad. Y para saber de qué voy a escribir tiene que haber un ¡pum! Como un sonido dentro de mí, un “es esto”. Puede estar más pegado a la actualidad o menos, puede ser de Miguel Hernández o de Agoney. Para mí no hay diferencia aunque haya gente que te diría que sí, pero la esencia es la misma”.
– ¿Cómo definirías Nadie dentro de ti?
“Para mí es como un aviso. Una especie de aviso a lo que nos está pasando, a lo que les está pasando a las mujeres, que están liberándose y tomando conciencia y despertándose. Es ese despertar y esa liberación, con un alto componente de sororidad. Es un libro con el que me encantaría que todo el mundo entendiera que todo puede cambiar”.
– Parece que cuanto más se liberan las mujeres, más voces del heteropatriarcado se levantan, se reproducen y atacan. ¿Es miedo?
“Claro, se les está cayendo el chiringuito (risas). Cuando has tenido una serie de privilegios toda la vida y te los empiezan a cuestionar, evidentemente surgen estas voces de “el mundo se va a la mierda”. ¿Se va a la mierda porque las mujeres estén reclamando un mundo que les corresponde? ¿En serio eso es irse a la mierda el mundo? Porque yo creo que es todo lo contrario. Es una cuestión de derechos humanos y la gente lo cuestiona y se ríe. Nadie se declararía racista, pero con las mujeres sí. Las mujeres dan igual. Les llaman feminazis. Pero es que estas mujeres están luchando para que no haya feminicidios. Es que el feminismo está luchando para que el mundo sea un lugar mejor para todos. No solo para ellas. Además, lo he notando mucho siendo hombre, como aliado, que mis mensajes se reciben mejor. Imagínate cómo es la sociedad de patriarcal que los mensajes que transmiten hombres son mejor recibidos. Por esa conciencia de si lo hace una mujer es que está afectada y le pasa a ella y como le pasa a ella es un discurso interesado, y si lo hace alguien que no le afecta directamente es un héroe. No, perdona, a ellas las llamas feminazis y a mí me das las gracias. Hay una diferencia brutal en la percepción. El discurso no cambia para nada, decimos las mismas cosas. A veces me atacan pero no se pueden comparar con los que reciben las mujeres feministas”.
– Y luego está el mansplainding.
“Hay un libro muy interesante que se titula Los hombres me explican cosas y hay un momento en el que a la autora le dicen “mira, tienes que leer este libro” y le dice “lo he escrito yo”. (risas) Osea, llegar a esa locura en la que un hombre te recomienda que leas tu propio libro para que aprendas algo. Es un apaga y vámonos”.
– En tus libros siempre imperan la relación de los personajes con los demás para crecer. ¿Lo buscas?
“Sí. En La Ternura era una forma de perdonar y perdonarte para poder seguir. Era ese momento justo de romper el cordón umbilical. Cambia la situación pero nos tenemos las personas. Esta historia también lo tiene, esta cosa de no estás sola, no estás loca. Al final hay un momento en el que la protagonista va a huir pero decirde que no, que se queda con sus hermanas. Para mí es importante la gente, sobre todo no dejarla atrás. Por eso también escribo como escribo. No intento que el lenguaje sea un arma para que no se me entienda. Hago siempre un ejercicio de generosidad porque yo todo lo que escribo ya lo sé, y podría escribirlo de una manera más elitista o para que llegara solo a un sector para que ese sector te aplauda. Yo intento llegar a todo el mundo. Yo quiero que todo el mundo me entienda. Mi estilo suele ser bastante directo y si tengo que decir cualquier parlabra la digo. Si yo quisiera ser un escritor al que leyera solo los intelectuales no lo haría, porque cuanta menos gente te entiende, más prestigio tienes. Cuanta más gente te lee, más popular eres y lo popular no gusta. A la gente que se cree importante no le gusta que llegue mucho lo que hace. Es como un gueto. Dosifico lo que sé a cambio de prestigio. El arte no es de las personas que lo producen, sino del pueblo. Y yo lo hago desde ahí, es un acto político. Es una decisión política que hago”.
– De hecho estuviste metido en política
“Sí, yo estuve en las listas de Vistalegre con Errejón, pero fue algo simbólico para esas elecciones. Sigo conectado a nivel ciudadano, como alguien que está de acuerdo con algunas ideas y otras no, y ya está, pero nunca he tenido miedo a significarme políticamente. Que es otra cosa que muchas veces a los artistas, sobre todo en este país, cuesta. En EEUU es más fácil ver a gente del espectáculo, actores o actrices apoyando ambos partidos. En España no, no se perdona. Hay miedo a perder… no sé. Público. Pero como yo escribo lo que siento y lo que siento está en la política, en la vida, en OT o cualquier lado. Nunca me digo “ay, no voy a hablar de esto o lo otro por si la gente no soporta Podemos, qué van a pensar de mí”, pues mira, pues que ese soy yo. No hay trampa ni cartón, y creo que por esto es porque la cosa me ha funcionado un poco. No significa que sea la verdad, pero es mi verdad. Yo hablo mucho de la libertad, cómo voy a escribir de la libertad sin ser libre, ¿no? Yo también tengo que tomar ejemplo de Roy Galán (risas)”.
– Hablando de conectar con la gente, ¿qué sientes cuando te escriben para decirte que gracias a tus textos han mejorado su vida? ¿Es lo que aspira un escritor?
“Creo que es a lo que debe aspirar todo el mundo, no solo los escritores. No a cambiar la vida de la gente sino a dejar un mundo mejor y hacerle la vida más fácil a la gente.Yo no me tomo como algo personal ni los halagos ni las críticas, si no, no viviría. Me lo tomo como que mi trabajo y quería conseguirse está consiguiendo. Y se siente súper útil. Qué bien que yo creo que las palabras transforman el mundo y lo están haciendo. Después de cinco años te puedo asegurar que hay gente que por ejemplo me ha escrito contándome que le ha comprado una muñeca a su hijo y que antes no lo hubiera hecho, pero que gracias a leerme durante este tiempo ha pensado “¿qué haría Roy?”. Pero no yo como tal sino del pensamiento que he generado. En el que hay muchísima gente también trabajando, no solo yo. Si las palabras no tienen una utilidad o una efectividad en la realidad se quedan en nada. Igual que los besos no son solo besos, las palabras no son solo palabras. Nunca”
– Hablando de las palabras, ¿qué opinas sobre la polémica de ‘mariconez’ en Operación Triunfo? ¿Crees que el lenguaje puede cambiar la sociedad?
“Con respecto a lo de mariconez, primero que me parecía súper bonito que una chica en un programa de televisión se estuviera cuestionando eso. Quiere decir que el mundo está cambiando y no para mal, como algunos empezaron a decir, en plan “¡madre mía qué será lo siguiente!” ¿Perdona? Es una chica que tiene que cantar algo, está obligada a cantarlo y cree que eso es ofensivo. Se cambió y de pronto les puso un ejemplo a toda esta gente que se cree el súmmum de la libertad porque en los 80 hicieron lo que fuera. Pero oye, todos somos homófobos. Si todos somos machistas y homófobos, puede haber comportamientos machistas y homófobos, por mucho que tú seas Mecano. Nadie dijo que Mecano lo fuera, pero esa palabra sí es ofensiva. Hace 30 años y ahora. ¿que la hemos tenido que asumir los maricones como parte de nuestra vida para que no nos tuviera todo el rato apedreando? Pues vale. Pero que nosotros hayamos tenido que aceptarla no significa que no esté mal. ¿Por qué no dicen “una heterez”? No lo dicen, dicen mariconez porque es algo negativo, vinculado a la debilidad. Cuando un padre grita “maricón” a un árbitro de fútbol porque pita mal un penalti, el hijo, si es maricón, lo va a recibir como algo malo. Porque es lo mismo que le gritan a él en el patio del colegio y el relacionará maricón con algo negativo. No le gritan maricón cuando marca un gol. Cuando están orgullosos de él. Así que sí, me parece genial que el lenguaje se cuestione, que cambie y que se adapte, porque no se va abrir el infierno porque sea más inclusivo y más respetuoso. Se trata de que las palabras hieran lo menos posible. Hay que darles afecto y si hay que utilizar el lenguaje inclusivo que se utilice. Tampoco creo en reglas exactas. Hay veces que utilizo el todos y todas, otra gente utiliza la x para los plurales… Creo que al final todo se trata de la empatía. Pensar que hay gente que ahí no se está viendo y no te cuesta nada. ¡Es que no nos están pidiendo tanto! Que a veces parece que el lenguaje nos ha sido dado por un ser divino y no, es por evolución y creado por los hombres. Nunca mejor dicho (risas)”
– Los cambios asustan y tú en su momento tomaste la decisión de cambiar tu vida segura por algo tan inestable como ser escritor. Y encima comenzaste en redes sociales, donde hay mucho de todo y desmarcarte y que te vean es muy complicado. ¿Cuándo te diste cuenta de que era el momento de cambiar? ¿Qué le dirías a una persona que está en ese límite, dudando para dar el paso, cuestionándose el cambio, pero no se atreve?
“Fue la crisis la que me expulsó del sistema. Yo realmente quería dejar el trabajo pero al final me despidieron. Llevaba un par de años queriendo dejarlo y todas las mañanas estaba como… ¿sabes cuando quieres dejar una relación y no sabes cómo? Y te levantas y vas a nadar y te dices “¿Cómo lo hago?” y comienzas a visualizarlo y a pensar “ay Dios, ¿se lo digo en el almuerzo? ¿se lo digo en la cena?”. Pues yo me levantaba igual, como si mi trabajo fuera una relación tóxica. Y decía “ojalá pase algo, que caiga un meteorito” (risas). Al final yo se lo decía a mis compañeros y cuando nos despidieron me decían “es por culpa tuya” (risas). Pero en realidad, es verdad que después de un año yo podría haberme subido otra vez al carro. Haber buscado otro trabajo, de abogado incluso. Pero no quise. Eso sí que fue una decisión. Y no lo pensé. Esa es la clave. No pensé que fuera a ver un futuro. Viví día a día haciendo lo que me gusta. Sé que es muy difícil porque tenemos el peso de qué va a ser de mí, de qué voy a vivir. Yo nunca pensé de qué iba a vivir y ahora, cuando se iba a acabando el dinero llegaba un poco más, seguía llegan algo más… Como las olas. Es verdad que no me da una tranquilidad a largo plazo pero es que ¿qué hay a largo plazo? Nada. Si nos ponemos así. Vivo al día en emociones y en todo lo demás. Ha salido bien porque siempre que iba a ponerme a buscar algo llegaba otra cosa”.
– De hecho cuando nos conocimos, me contaste que acababas de hacer un curso de Community Manager y que tu proyecto final en redes sociales había sido sobre tu perfil personal.
“Sí, eso fue en 2012 y el proyecto era Roy Galán. Y mira, no es tanto casualidad porque mi página de Facebook tiene mucho trabajo, pero ahí está. Seguí trabajando en ese proyecto como una hormiguita hasta llegar a lo que es hoy en día. Tengo entre todas las redes sociales como 300.000 seguidores, algunos post han superado los 7 millones… Aunque Facebook cada día te lo pone más difícil, pero vamos, que si la gente me quiere leer que me busque porque yo no hago nada para darme promoción. Ahí está. Yo sigo escribiendo y a lo mío”
– Supongo que también tuviste que creer en ti
“También es muy fácil cuando tienes un feedback tan potente.
– Pero eso es ahora
“Sí, claro. Pero es que yo sigo escribiendo lo mismo que antes lo que pasa que me lee más gente. No hay más diferencias. Era lo mismo que me leyeran 20 y les gustara a 10, que ahora que me leen 20.000 y les gusta a 10.000. Pero eso no hace ni que sea mejor,ni que esté mejor, simplemente me lee más gente porque les gusta. También es muy difícil crear sin ninguna palmadita en la espalda y yo tengo palmadas en la espalda todos los días. Soy un privilegiado. Es que así dan ganas. Aunque sí es verdad que yo empecé así, sin palmaditas”
– Hay que confiar en un mismo y tener paciencia.
“Sí, pero sobre todo saber que las cosas que vas a hacer no las va a hacer nadie como tú. Ese es tu valor, siempre. Y nos han hecho creer que no, que no valemos. Que solo valemos para producir. Comprar, producir y comprar. Y lo verdaderamente revolucionario es decir “no, yo valgo para todo lo que me guste. Nadie lo va a contar como yo”. Y ese es el verdadero poder porque nadie va a ocupar tu lugar en el mundo. Qué mayor confianza que esa puedes tener. Es como encontrar el sitio en el que dices “nadie va a crear o construir esto como yo”. Lo hará diferente, claro, pero nos llenan de miedos e inseguridades. Nos quieren produciendo en plan “yo solo sé hacer esto y si me sacan de mi zona de confort…”. Hay muchísima gente creativa en puestos de autómatas pensando que la vida se les pasó y nunca dieron ese salto porque da mucho vértigo. Pero es que no quieren que lo demos porque se les cae el chiringuito. Dejaríamos de producir de la manera que le interesa al sistema”.
– Una de las cosas que me llama mucho la atención de tus libros son las ilustraciones, muy cuidadas.
“Las cubiertas son las tres de mujeres y las ilustraciones también salvo las de La Ternura, que son de Alexis Bukoski, y en el último las hizo mi hermana melliza Noa.
– ¿Le das la misma importancia al contenido y al contenedor?
“Por el tipo de libros que son sí. Dentro del sello Black Birds de Alfaguara lo que quieren son libros bonitos, ilustrados y que tengan un valor añadido. Que tengan un valor físico, que no sea lo mismo leerlos en un ebook. Entonces aquí se le da bastante importancia y creo que al final lo convierte en una experiencia distinta. Es muy visual. Y todas las ilustraciones tienen su porqué”.
