
Se acabó la temporada para Eduardo de Cobos. El tirador tinerfeño volvió a dar la vuelta al mundo desenfundando su pistola de producción para imponer la ley del más fuerte en cada una de las pruebas que ha disputado. De Cobos, que disfruta las fiestas navideñas en familia después de un duro calendario de competición, ha cerrado el 2018 como sólo él podía hacerlo, ganando las dos últimas pruebas del curso.
Tailandia y Rusia pusieron el punto final a una temporada de máxima dureza física y mental después de un 2017 cargado de éxitos y de afrontar este curso con la presión de siempre, la que carga en sus espaldas el número uno a nivel mundial.
Con esa presión acudió a Pattaya (Tailandia) para participar en la tercera prueba valedera para la Shooting World Extreme Cup después de haber ganado las dos primeras en Rusia y la República Checa. En tierras asiáticas de Cobos volvió a lidiar contra sus rivales y contra sí mismo para acabar liderando la clasificación por delante del que se ha convertido en uno de sus máximos rivales, el serbio Ljubisa Moncilovic y del checo Miroslav Zapletal, acostumbrados ya a ver al tinerfeño en lo más alto del podio y a ocupar las siguientes plazas clasificatorias.
“Cada fase consta de 30 pruebas de nivel de dificultad alto, los ejercicios son los más complicados que hay, con muchas dianas móviles y son 10 pruebas diarias, por eso está denominada como Extreme”, explicaba un De Cobos que se sobrepuso a todos los condicionantes de una competición traicionera.
La Shooting World Extreme Cup surgió hace 21 años en la República Checa con el objetivo de endurecer aún más las pruebas de recorridos de tiro con pistola y a esta iniciativa se unión hace seis años Rusia. Tailandia fue la última prueba que se unió a un calendario con una prueba que en 2017 también fue la Copa del Mundo de Tiro Extremo. En 2019 la competición tendrá una nueva parada, esta vez en los Estados Unidos.
Pero en este 2018 la última parada de Eduardo de Cobos fue en Rusia para competir dentro de la Russian Cup, bajo durísimas condiciones ya invernales en el norte europeo. El tinerfeño volvió a subir a lo más alto del podio con una participación inmaculada y sin dar ninguna opción al resto de sus rivales.
De Cobos cerró el torneo con un cien por cien de efectividad, maniatando a sus rivales entre los que el serbio Moncilovic sólo pudo acabar séptimo, lo que da muestras de la competitividad de una prueba donde esta vez fueron los rusos los principales oponentes de De Cobos. Voyno, Panachev, Polyakov y Manturov no pudieron aguantar el ritmo de De Cobos que cerró el curso con una victoria “sin piedad” como reconocía. Ahora toca descanso, recuperación y pretemporada para afrontar un 2019 donde llegan nuevos retos mundiales.
