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El ‘pentapartido’

La política funciona como los terremotos, pequeños movimientos sísmicos difíciles de detectar, hasta que chocan las placas tectónicas y se desplaza la tierra, en segunda vuelta el tsunami. Analizamos para Europa las placas de los partidos bajo la hipótesis del pentapartido, soportado en dos izquierdas, socialismo y su populismo. Derechas, conservadores y su populismo, y en el centro los liberal-socialdemócratas. El mapa político español se acaba de equilibrar, completando Vox el populismo de derechas. Teóricamente cada placa puede contener el 20% del voto potencial. En la práctica el pentapartido suma más del 90% del voto útil, el resto fuerzas regionales y tribus de segmento.

Dos grandes fuerzas mueven las placas, identidad e impuestos, que la globalización las ha resituado. La identidad exige fronteras nacionales y de valores. Se eleva la suma de las inseguridades, con estados hipertrofiados que gastan el 50% del PIB, sin perspectivas de mejora en la sociedad del conocimiento y con sistemas públicos económicos que sólo se equilibran subiendo impuestos, sin tocar el ingente gasto público innecesario, clientelar y corrupto. La globalización concentra la actividad en las ciudades, alejándonos del campo. Crece la angustia social de las clases medias y bajas periféricas, pequeños empresarios, autónomos, agricultores, jóvenes y precarios, víctimas de la fiscalidad y con retribuciones sin futuro. Con reducción de escuela, sanidad y servicios sociales y subidas de agua, luz, calefacción, carburantes y transporte. La política alejada del mundo real, en el capitalismo de amiguetes.

Los sistemas electorales tienen incidencia sobre la gobernabilidad. Francia, con la quinta república, modificó su sistema electoral para hacerlo gobernable, proporcional a doble vuelta. En la primera vuelta de las presidenciales de mayo 2017, el pentapartido obtuvo más del 90% del voto, Macron, 24,01%; Le Pen, 21,30%; Fillon, conservador, el 20,01%; Mélenchon, populista de izquierda, el 19,58%, y el Partido Socialista se hundió en el 6,36%. En segunda vuelta Macron ganó con el 66,10%.

Italia, con un sistema de doble cámara y electoral proporcional, agrupa en 3 fuerzas electorales más del 90% de los escaños. Su pentapartido se compone de la coalición centro-derecha, de Matteo Salvini, integrando la derecha populista y conservadores. 5 Estrellas, de Di Maio, con la izquierda populista y el socialismo. Y el partido demócrata de Renzi, socioliberal. Lo curioso es la unión de los populismos de izquierda y derecha gobernando. Igual no necesitan Parlamento.

Alemania, con el 5% de voto mínimo nacional, eliminó los nacionalismos del Bundestag. En 2017, con sistema mixto proporcional-mayoritario, el pentapartido es más del 92% de los parlamentarios. Conservadores de Merkel, el 34,69%. Socialdemocracia, 21,57%; derecha populista AfD, 13,28%. Liberales, el 11,28%, y la izquierda populista, el 9,73%.

Grecia es gobernable porque el 20% de los escaños priman al vencedor. El Syriza de Tsipras, de izquierda populista, 145/300. Los conservadores, 75/300. La derecha populista de Amanecer Dorado, 18/300. Los socialistas del Pasok 17/300, y los comunistas, 15/300. En conjunto, más del 90% de los parlamentarios.

España mantiene un sistema electoral obsoleto, proporcional sin corregir, que lo hace ingobernable. El cambio se anuncia en Andalucía, la más poblada, subvencionada, intervenida y corrupta. Vox es la quinta placa, impulsada por reconocer identidad e impuestos y el fenómeno del mundo agrario en la globalización.

Los rebeldes a la Constitución no quieren más a repartir y lo hacen sin tolerancia ni reciprocidad. Vox, como en Europa, capta voto de izquierda, en el mundo periférico abandonado. El pentapartido viene para quedarse.

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