
El Divina Seguros Joventut arrolló ayer al Iberostar Tenerife (84-64) en un encuentro en el que los aurinegros solo compitieron bien en el primer cuarto. A partir de ese momento solo a ráfagas pudo dar sensación de peligro el cuadro de un Txus Vidorreta que tuvo en Petit Niang a su jugador más valorado (19) y que, ante la baja por lesión de San Miguel, tuvo que dar minutos a Davin White pese a su larga inactividad.
La derrota de ayer aprieta la lucha por la Copa del Rey pero, sobre todo, transmite malas sensaciones y borra clasificatoriamente hablando el meritorio triunfo de una jornada anterior frente al Baskonia.
Para entender lo que sucedió basta con analizar los números. Al descanso, el Iberostar Tenerife solo había anotado dos tiros de dos puntos (2 de 14) y en el triple, su especialidad, se había quedado en un 31% (5 de 16). Enfrente, el Joventut hizo un partido casi perfecto en defensa ante un equipo con mejor plantilla y cumpliendo espectacularmente en ataque. Los badaloneses acabaron con un 60% de acierto en el triple (15 de 25).
El primer cuarto transcurrió de buena manera para los visitantes, con Bassas de titular, hasta que un parcial de 8-0 a falta de minuto y medio para el final volteó la situación (19-12). El Canarias empezó a mostrar los primeros problemas en ataque y en defensa ante un rival ambicioso que mandaba en el interior y daba la impresión de tener una marcha más que su rival.
La derrota se comenzaría a producir en el segundo cuarto. Un triple de Morgan ponía por primera vez con una ventaja de diez puntos al Joventut (27-17) y un parcial de 15-4 (34-19) obligaba a Vidorreta a parar el encuentro. White, al estar lesionado San Miguel, entraba en pista, pero la ventaja siguió creciendo hasta un inesperado (39-19). Petit Niang comenzó a convertirse en el mejor jugador del Iberostar, pero, al descanso, con el 42-23, el encuentro parecía estar sentenciado.
Más allá de los 42 tantos recibidos, que no son extraños ante un equipo como el verdinegro, que si tiene el día gana a cualquiera, los 23 puntos logrados por el Canarias en dos cuartos eran muy pocos para imponerse a cualquier equipo de la ACB. Era tan poco habitual, que el Iberostar metería esos mismos puntos solo en la tercera manga, pero no serían suficientes.
Las opciones visitantes pasaban por defender bien tras el paso por los vestuarios. Vidorreta ordenó zona, pero el Joventut anotó ocho tantos de manera casi seguida para seguir mandando (50-30). Cuando la defensa funcionó, con un parcial de 2-10 para el 52-40, el banquillo local pidió tiempo, logrando reaccionar tímidamente. El tercero sería el único cuarto ganado por el Canarias, que llegaba al último cuarto perdiendo de 13 (59-46).
Una vez comenzado el último acto, viendo que la remontada era una quimera, el Iberostar Tenerife estaba obligado a reducir diferencias por aquello de la diferencia de puntos, factor principal en caso de empate final de cara a la Copa del Rey, pero un cúmulo de errores, combinados con los aciertos del Joventut, hizo que los badaloneses lograran un triunfo sumamente importante para ellos, que obliga al Canarias a no fallar el sábado próximo en casa.
