
En el último partido de 2018, el CD Tenerife logró un agónico empate a uno. El colombiano Joao colocó la igualdad en el marcador en el minuto 93, después de que los blanquiazules hayan insistido en la puerta del Granada durante toda la segunda parte. La primera mitad fue para un líder que se adelantó en el marcador en el minuto 9, gracias a una pérdida de balón de Undabarrena y a la pasividad en la acción de Alberto. Es verdad que el empate no saca de pobre al cuadro blanquiazul, pero no es menos cierto que perder el choque hubiera sido totalmente injusto.
Sin Filip Malbasic, José Luis Oltra echó mano de Naranjo y Nano en la delantera, mientras que tampoco jugó Luis Milla. El mediocentro lleva sin estar bien de la rodilla desde hace un par de semanas, por lo que el entrenador optó por no arriesgarlo a que sufriera una lesión de mayor calado. Undabarrena jugó con Bryan Acosta en la medular y atrás Cámara, Jorge, Alberto y Camille resguardaban la portería de Dani Hernández.
Las cosas no pudieron empezar peor para los blanquizules. Tras un disparo alto de Suso, una estúpida pérdida de balón de Undabarrena provocó que el Granada pudiera adelantarse en el marcador por mediación de Puertas. Error gravísimo del centrocampista en un aspecto que ya había advertido el entrenador en la rueda de prensa previa al partido. Un error que le costó a los suyos un gol y empezar, de nuevo el partido perdiéndolo.
Las cosas se habían puesto cuesta arriba, pero más se torcieron cuando Nano tuvo que abandonar el terreno de juego lesionado en el minuto 18. Entró Joao en su lugar para colocarse en el carril izquierdo, mientras que Paco Montañés se colocó en la delantera acompañando a Naranjo, quien regresó al once tras perderse el derbi regional.
Tras el tanto del cuadro andaluz, el Tenerife no reaccionó hasta el minuto 26, cuando Suso se echó el equipo a la espalda y se decidió ir con todo a por la portería del Granada. Puso un buen centro que nadie aprovechó para rematar.
Un chut de Fede Vico volvió a meter el miedo en el cuerpo a los pocos aficionados locales que se dieron cita en la tarde noche de ayer en el Heliodoro. Respondió esta acción Alberto con un remate de cabeza que detuvo con seguridad en el primer palo el portero Rui Silva.
La segunda parte arrancó con un Tenerife con más mordiente. De hecho los locales disfrutaron de dos aproximaciones peligrosas. En la primera, minuto 48, condujo Montañés, asistió al colombiano y Joao, en mano a mano, golpeó blandito a las piernas de Rui Silva. Perdonó el Tenerife el empate. Luego fue Suso el que puso un buen centro, pero Naranjo ni siquiera hizo el ademán de lanzarse a por la pelota.
Corría el minuto 55 y el Tenerife tenía el partido controlado y, además, estaba acumulando méritos para lograr el empate.
En el minuto 67, con el Tenerife volcado en ataque, incluso cerrando con tres defensas tras el cambio de Tyronne por Raúl Cámara, una llegada de Joao por el carril izquierdo estuvo a punto de aprovecharla Suso para empatar, pero el disparo del capitán se fue a la derecha de la portería andaluza.
El jugador colombiano se convirtió en un puñal que se clavaba por el costado diestro del Granada una y otra vez. El futbolista cedido por el Chelsea insistía una y otra vez por la izquierda gracias a su velocidad y a su enorme desborde. Así nació el empate a uno.
El colombiano arrancó y llegó hasta la línea de fondo, cruzando un balón que tocó en Rui Silva y entró en la portería del Granada con algo de suspense. El Heliodoro se vino abajo con el tanto del colombiano en la penúltima acción del partido (1-1, min 90+3).
No hubo tiempo para más y el Tenerife sumó un punto que evitó una injusta derrota.
