
Cuando la obra de remodelación del túnel viejo de la Cumbre está llegando a su término (la fecha prevista para que se reabra íntegramente al tráfico es mediados del próximo mes de enero), el Cabildo tendrá que decidir si el firme será de asfalto, tal y como recoge el proyecto de ejecución de la obra, o se realizará de hormigón, como exige la nueva normativa europea de seguridad para los túneles con una longitud mayor de un kilómetro, como es este caso, que tiene algo más de 1.100 metros.
Así se acordó en el pleno del Cabildo celebrado en la jornada de ayer, a raíz de una interpelación del portavoz del Partido Popular (PP), Carlos Cabrera, en la que indicó que en la normativa europea sobre seguridad en este tipo de infraestructuras se recogía esta obligatoriedad, tanto si los túneles tenían o no permitida la circulación de mercancías peligrosas, por lo que consideraba necesario que se abordase con los técnicos.
Además de que con este tipo de firme se consigue un mayor confort para los usuarios de la vía, un ahorro considerable en el mantenimiento de la vía y una mayor luminosidad en el interior del túnel, lo fundamental es que hay una mayor seguridad en el caso de que se produjera un accidente en su interior. Este firme, frente a otras soluciones, no es inflamable ni emite gases tóxico, al tiempo que permite acceder e intervenir a los equipos profesionales de extinción.
El presidente del Cabildo, Anselmo Pestana, consideró “razonable” que se tomara en consideración esta propuesta del PP y se estudiara con los técnicos del Cabildo su idoneidad, antes de proceder al asfaltado de la vía. Cabrera, por su parte, insistió que no se trata de una cuestión “válida” sino de calado dado que afecta a la seguridad del túnel.
