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cultura

Josep Maria Pou despliega toda su genialidad en el Teatro Guimerá

El veterano actor volverá hoy a encarnar al capital Ahab, en su locura enloquecida para luchar contra Moby Dick, siguiendo el texto de Juan Cavestany inspirado en Herman Melville
La escenografía de Moby Dick es espectacular. DA
La escenografía de Moby Dick es espectacular. DA

La sólida genialidad de Josep Maria Pou llega a límites difícilmente superables como pudimos comprobar ayer al percibir su entrega incondicional mientras se aferraba en firme para transitar sobre las cuadernas del Pequod. El veterano actor supo transmitir la obsesiva “locura enloquecida” de su personaje Ahab, el viejo lobo de mar que persigue a la ballena blanca, a su idealizada Moby Dick, sin reparar en esfuerzos y siempre dispuesto a cruzar mares y vencer tempestades.

El relato de Herman Melville se renueva y adquiere atributos sutiles con los que llega a penetrar en la hondura intemporal del ser humano. El secreto se debe al acertado trabajo de Juan Cavestany y a la magia escénica de firme precisión que aporta Andrés Lima.

Es de justicia señalar que El Guimerá vivió anoche una velada de lujo. El público percibió el lenguaje del mar embravecido, zarandeando al ballenero en la ruta suicida. La atmosfera hizo que nos situáramos entre arpones y el desplegar de velas para percibir el lento discurrir del tiempo ante el que se sobrepuso la voz firme de Ahab y su extensa pesadilla, su heroicidad suicida, su empeño en pos del blanco cetáceo que aguarda el momento para hacer frente y cumplir con el ritual del pretendido desenlace.

Josep Maria Pou, junto a sus compañeros Jacob Torres y Oscar Kapoya que dieron acertado realce a su trabajo, mostró un emocionado reconocimiento al público que llenó por completo el teatro. El aplauso unánime dio continuidad a anteriores muestras de satisfacción a la excelencia interpretativa que Pou ha expresado en anteriores ocasiones, la más reciente en 2016 con Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano.

El universal relato de Melville ha enlazado un vínculo con Canarias a raíz de la película homónima que en 1956 rodó en Gran Canaria John Huston, contando con Gregory Peck y otros artistas de relevancia internacional. El rodaje, en las aguas de El Confital, inspiró a Rosario Valcarcel para su Moby Dick en Las Canteras Beach, en el que con especial gracia ofrece relatos de infancia y juventud.

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