Por Sara Ferrera
El jueves, 22 de noviembre, fue la celebración internacional de Santa Cecilia, patrona de la música. Este bello arte es el lenguaje universal de los pueblos. La buena música puede ayudarnos a superar los distintos reveses que nos da la vida, eleva el espíritu y relaja la mente; con ella ríes, lloras, amas, te emocionas…; hasta tiene el poder de ennoblecer el alma.
El Pueblo de la Música festejó a Santa Cecilia los días 23, 24 y 25 de noviembre, un largo fin de semana dedicado a la joven romana que sintió desde muy niña predilección por tocar instrumentos musicales y lo hacía con gran maestría. Según la historia, en su juventud tenía una bellísima voz y entonaba cánticos al Señor. Por ser cristiana sufrió arresto en un cuarto de calefacción de unos baños romanos. Fue degollada por no renegar de su fe. En el año1584, se la proclamó patrona de la Academia de Música de Roma.
El primer concierto se llevó a cabo el viernes a las 21:00 horas en el Casino Unión y Progreso por la Agrupación Artístico Musical La Candelaria, que dirige, de manera magistral, el joven Carlos Daniel Albertos Fernández. Esta banda lleva más de 20 años realizando este ya tradicional acto. Se interpretaron las siguientes obras: SUSPIROS DE ESPAÑA (Álvarez Alonso), CONCIERTO DE ARANJUEZ (Joaquín Rodrigo), como solista Aitor Gómez al fliscorno, LA DEL SOTO DEL PARRAL (Soutullo y Vert), ESCENA Y GRAN MARCHA de la Ópera AÍDA (Verdi) y concluyeron con POMPA Y CIRCUNSTANCIA (Elgar). En el transcurso del evento se les hizo entrega de unos recuerdos de sus compañeros a los músicos Aitor y Samuel, dos instrumentistas con 25 años de pertenencia a la citada agrupación musical. La Candelaria y su director, recibieron largos y cálidos aplausos, lo que dio lugar a una propina musical.
El sábado por la tarde, a las 20:00 horas, tuvo lugar en el Auditorio Juan Carlos I de la Villa, el Concierto Extraordinario de Santa Cecilia, que este año estuvo a cargo de la Sociedad Filarmónica Nivaria, bajo la experta batuta de su director, Miguel Ángel Expósito Marrero. La banda nos brindó un concierto especial en memoria de Nino Bravo, el que fuera un gran cantante de los años 70, que en un corto espacio de tiempo llegó a tener gran fama debido a su portentosa voz y a la suerte de contar con grandes músicos que le compusieron canciones que han perdurado a lo largo del tiempo. Tuvo la
fatalidad de fallecer en un accidente de tráfico en el año 1973, con sólo 28 años. Ello ha convertido a Nino Bravo en un mito, en una leyenda de la canción. Intervinieron en este concierto los cantantes valencianos: Felipe Garpe, Sheila García y Ramón Luis, que junto al perfecto acompañamiento de los instrumentistas de La Nivaria, hicieron las delicias de los numerosos espectadores. Fue un monográfico con quince canciones del malogrado cantante. Destacaron: ESA SERÁ MI CASA (J. C. Calderón), TE QUIERO, TE QUIERO (M. Alejandro), MI TIERRA (A. Algueró), CARTAS AMARILLAS (J. C. Calderón), NOELIA (A. Algueró), UN BESO Y UNA FLOR, AMÉRICA y LIBRE (estas tres últimas compuestas por Herreros y Armenteros). En las canciones más conocidas interactuaron con el público creándose una simbiosis perfecta. Fue un concierto muy aplaudido, dando lugar a algún que otro bis.
El domingo a las 11:00 horas, se ofreció en la iglesia matriz de San Juan Degollado una misa solemne en honor a la Santa, oficiada por el nuevo párroco Simón Herrera. Parte de su interesante homilía la centró en Santa Cecilia y la música. En el transcurso de la eucaristía, la Agrupación Artístico-Musical La Candelaria interpretó hermosas obras clásicas: INTERMEZZO DE CAVALLERÍA RUSTICANA (Mascagni), LARGO (Haendel), AVE VERUM (Mozart), 2º movimiento del CONCIERTO DE CLARINETE (Mozart) y culminaron con el célebre HALLELUJAH (Haendel).
Luego, se realizó la procesión de la Santa acompañada por impresionantes marchas procesionales interpretadas por las dos bandas araferas.
El día estaba espléndido, parecía primaveral, con un sol rutilante En la plaza, La Candelaria y La Nivaria nos deleitaron con alegres pasodobles.
A continuación, en los salones parroquiales hubo un brindis ofrendado a los componentes de las bandas.
Fueron unos días en los que la música estuvo muy presente en Arafo para regocijo de todos los que amamos este maravilloso arte.
