
Desde el año 2014, el cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Palma lleva demandando al Cabildo un camión escala para poder intervenir en edificios de altura sin que hasta ahora hayan tenido respuesta por parte de este organismo, ni del Consorcio Insular de Servicios. Incendios como los vividos esta Navidad en Badalona han puesto de manifiesto lo vital que es para estos operativos contar con un equipo que les permita intervenir en altura.
Así lo ha puesto de manifiesto el jefe del cuerpo de bomberos de La Palma, Germán Pérez, quien recordó que llegaron a tener un camión de estas características buscado hace unos años para adquirirlo por un precio de 60.000 euros, por el que incluso llegaron a pagar una fianza, pero que finalmente se desistió de la compra por parte del Cabildo.
Germán Pérez destaca que en poblaciones como Santa Cruz de La Palma existen multitud de edificios de más de tres plantas de altura donde es “vital” la participación de este equipamiento, en el que la escalera manual que disponen es claramente insuficiente. “En una situación así, estamos vendidos”, advirtió.
Cabe recordar que los Bomberos Voluntarios de La Palma disponían de un brazo articulado hasta el año 2014, regalado por Tenerife en 2001, cuando terminó de romperse. Desde esta fecha están clamando en el desierto para contar con un vehículo de extinción y rescate en altura, bien se de autoescalera autonmática o brazo articulado.
Pero las carencias de este cuerpo voluntario no terminan en este camión escala. El conjunto del parque móvil con el que se presta este servicio en la isla de La Palma está obsoleto, con una media de edad de veinte años. “El último camión que compró el Cabildo lo hizo en 2001, pero la mayoría son de 1995”. Además tienen carencias de otros equipamientos, que en parte, espera que se solventen con los nuevos presupuestos, como la adquisición de nuevas mangueras, lanzas, etc.
Otro de los aspectos en los que Germánn Pérez tampoco parece muy confiado es en que se resuelva la regularización de este servicio en La Palma, con un mandato que está próximo a terminar sin que se atisbe una resolución que termine de ordenar este asunto.
