
Se llaman Jackie y Peter, tienen 62 y 59 años de edad y son los padres de Peter Wilson, el irlandés de 33 años de edad que fue visto por última vez en la madrugada del pasado sábado 23 al domingo 24 de marzo, hace ya cuatro meses. “Sus hijas lo echan mucho de menos, querían venir con nosotros para ayudar a buscarle”, explica la madre del ausente, quien no puede evitar emocionarse con el recuerdo de sus dos voluntariosas y angustiadas nietas, de apenas tres y seis años de edad.
Desde que Peter desapareció sin dejar rastro alguno, familiares y amigos de este irlandés no han dejado de visitar la Isla para que su caso no acabe guardado en la gaveta del olvido, pero las autoridades reconocen que no hay avances sobre el caso, al que la organización sin ánimo de lucro SOS Desaparecidos presta un apoyo que la familia celebra. “Queremos dar las gracias a todos los que nos están ayudando, a SOS Desaparecidos, a los medios de comunicación y a todas esas personas de habla inglesa que viven aquí y se han puesto en contacto con nosotros para expresarnos su solidaridad; pero les pedimos que sigan ayudándonos, porque no nos vamos a dar por vencidos”, explica el padre de Peter a DIARIO DE AVISOS, que ya informó de esta desaparición apenas dos semanas después de tener lugar. Tanto él como su mujer y buena parte de la familia y amigos trabajan en la misma fábrica de manufacturado de su Irlanda natal que el ahora ausente.
“Peter [Wilson] llegó a Tenerife el viernes 22 de marzo con un amigo. Los dos tenían previsto pasar una semana de vacaciones en el Sur, y tras llegar al aeropuerto fueron al Hotel Malibú Park, de Costa Adeje, donde se alojaron”, recuerdan otra vez los familiares del desaparecido, descrito como “un padre, amigo y trabajador muy querido e intachable” que jamás había protagonizado una ausencia de esta índole.
“Tras dejar sus cosas en el citado hotel, Peter y su amigo se fueron a tomar unas copas a un bar irlandés y se retiraron pronto a sus habitaciones, y el sábado 23 transcurrió normalmente: al mediodía vieron en el bar del hotel un partido de fútbol, y por la noche se fueron a la zona de ocio de Las Américas”, detallan los familiares. “Fue en un local de allí donde a las once de la noche, aproximadamente, el amigo decidió volverse al hotel. Según nos ha explicado, Peter y él salieron fuera del bar donde estaban y Peter decidió quedarse otro rato. Mientras el amigo se iba en el taxi, vio a Peter caminando hacia la zona de la discoteca Tibu. Desde entonces, no sabemos qué le ha podido pasar ni dónde puede estar”, explican otra vez, como llevan haciendo en estos cuatro meses que llevan enseñando fotos de Peter por la zona. Eso sí, saben que nunca llegó a la referida discoteca, porque sus empleados no le reconocen en las imágenes mostradas.
Como prometieron, estos tenaces irlandeses siguen organizándose para desplazarse de forma escalonada a Tenerife, y para la primera quincena del próximo septiembre confían en reunir a los voluntarios suficientes como para organizar una batida en la parte superior de la autopista, así como obtener permiso para volar un dron por esta zona. También ruegan a quienes tengan viviendas vacías o fincas en desuso que las revisen.
Porque cualquier ayuda es poca para esta abnegada familia, y hay dos pequeñas, de tres y seis años de edad, que siguen echando muchísimo de menos a su padre, Peter Wilson.
