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Águeda Caballero: “Canarias es tierra abonada para la obesidad y la cuarentena pudo agravarlo”

La jefa del Servicio de Endocrinología del Hospital Universitario de Canarias (HUC) no descarta que en los próximos meses se incrementen las consultas debido a una mala alimentación durante el confinamiento y debido a la ansiedad por la crisis sanitaria y económica
“Canarias es tierra abonada para la obesidad y la cuarentena pudo agravarlo”

Águeda Caballero, jefa del Servicio de Endocronilogía del Hospital Universitario de Canarias (HUC), valora positivamente que las medidas de desescalada comiencen por el deporte. La doctora es consciente de que llevar una alimentación adecuada durante una pandemia puede resultar complicado, por lo que no descarta que en los próximos meses se incrementen las consultas al respecto. Canarias, además, ya era campo abonado para la obesidad, algo que la ansiedad por la crisis sanitaria y económica podrían haber empezado a agravar.

– ¿Cómo cree que han llevado su alimentación los canarios en la cuarentena?
“Creo que estar confinado no ha sido lo mismo para todo el mundo, no solo por su aceptación, sino por las circunstancias personales, laborales o de salud. Quitando estos casos, la población en general debería ser proactiva y no olvidar consejos como repartir las comidas, no abusar de productos precocinados o de bollería industrial. Si abusamos de algo, que sea de la fruta y la verdura”.

– También hay que tener en cuenta que se recomendó limitar las salidas de casa, ¿es eso compatible con comprar frescos?
“Sí, porque es una cuestión de organización. A la compra se debe ir con las ideas claras y un plan de alimentación para varios días, dependiendo de cuántas personas haya confinadas en casa. Además, yo creo que todo esto ha evidenciado que es necesario que apostemos más por el consumo del producto local. Solo hay que ver cómo pequeñas empresas han estado dispuestas a llevar cestas de fruta y verdura a domicilio, un gesto importante porque no solo repercute en la economía, sino también en la salud”.

– Parece que hay gente que ha aprovechado los días para aprender recetas…
“Ahí es donde ha estado lo positivo. Muchos han sacado del rincón ese hobby y se han puesto a cocinar. Ha habido una venta mayor de productos de repostería, como la levadura o la harina. Creo que no debemos limitar a cero la repostería, pero sí hay que ampliar las opciones y recuperar otras recetas sanas que abundan en Internet”.

– ¿Qué otros hábitos alimentarios podemos mejorar durante la cuarentena?
“Pues un hábito que se relaciona con comer bien es comer en familia, no hacerlo delante de la televisión ni solos. Eso le sirve a los padres para enseñar a sus hijos a comer, ya que aprenden por repetición. Hay que inculcarles que el postre habitual debe ser la fruta, que es mejor que el zumo, en el que se pierde la fibra, y preferiblemente comerlas con piel. Y apostar por las verduras, con nuestras famosas cremas, purés, potajes o gazpachos”.

– ¿Cómo evitamos el picoteo?
“Para eso tenemos que hacer todas las comidas bien, porque si no, nos quedará hambre. Además, en situaciones de mayor ansiedad, como las que puede provocar el confinamiento, lo esencial es no comprar aquello que sabemos que no debemos comer, como golosinas, chocolate o bollería. Y en el caso de que la ansiedad nos pueda, debemos optar por comer fruta u otro tipo de tentempiés”.

– La Organización Mundial de La Salud ha instado a los países a reducir las ventas de alcohol en el confinamiento, ¿preocupa la facilidad con la que en estas circunstancias excepcionales incrementan las adicciones?
“Parece que las ventas de alcohol han aumentado, aunque no puedo afirmar que haya habido un aumento del consumo porque podría venir derivado del cierre de los bares. Está claro que no es recomendable la ingesta habitual de alcohol y que una vez salgamos del todo de esta situación habrá que ver si el consumo queda en los términos habituales. No olvidemos que el alcohol está desaconsejado en cualquier dieta”.

– Ahora que se puede hacer deporte, ¿mejoran las expectativas sobre la salud colectiva?
“Desde luego, siempre que las autoridades lo permitan y siguiendo sus indicaciones, hay que aprovechar que esa opción está ahí”.

– La “nueva normalidad” podría no venir acompañada de una mejor alimentación si nos enfrentamos a una crisis económica…
“Es bien conocido que los malos hábitos alimentarios guardan relación con una situación económica precaria debido a la dificultad a la hora de acceder a los alimentos. Creo que la situación será adversa, habrá que verla y es obvio que las personas en situaciones económicas delicadas no podrán optar por muchos de los alimentos sanos. Una opción es intentar comprar productos de temporada, que tienen mejor precio, pero no podemos obviar que en Canarias la cesta de la compra parece que es más cara. Con el ejercicio sucede lo mismo, habrá que optar por lo gratis, como caminar”.

– En Canarias ya teníamos una elevada tasa de obesidad, ¿podría el confinamiento agravar los problemas de salud asociados y hacer crecer las consultas en los próximos meses?
“Seguro que sí, porque ya estábamos en un terreno abonado y es posible que muchas personas no hayan podido sucumbir en estas circunstancias. También puede que las condiciones para hacer una dieta sana o para tener fuerza de voluntad fueran más difíciles. Y la limitación del ejercicio, sumado al tipo de vivienda de cada uno pudieron empeorarlo. Es posible que se incrementen estos problemas, por eso insisto en que hay que ser proactivo y no rendirse durante el estado de alarma”.

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