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Un canguro en El Sobradillo

La Asociación Anchieta, con 45 años de trayectoria, pone en marcha en Santa Cruz un novedoso servicio para madres solas en el que cuidan a sus hijos en su día a día

Canguros para familias monoparentales

Un canguro en El Sobradillo

Son las 11 de la mañana. Ana Milena entra a trabajar en media hora. Vive sola con su hijo de siete años, Juan José. Originaria de Colombia, lleva tres años en España. Sin redes familiares que le den apoyo, encontrar dónde dejar a su hijo mientras ella trabaja es toda una odisea. Sus horarios no ayudan. Lo mismo entra a las siete de la mañana que a las 12 del mediodía. Puede trabajar tres horas seguidas, cuatro o una. Como Ana Milena, son muchas las familias monoparentales que se enfrentan al reto de la conciliación familiar y laboral, y es por y para ellas que se ha puesto en marcha el proyecto Canguro de la Asociación Anchieta. Allí, tres educadoras se encargan de acompañar a los menores mientras sus madres trabajan o estudian. Esa es su labor fundamental, servir de punto de continuidad en el día a día de estas mujeres. Es un proyecto que gira en torno a la vida de las madres y no al contrario, y es el primero de este tipo en Tenerife.
Las madres llegan al Canguro a través de la derivación de los servicios sociales, tanto de los municipios de La Laguna como de Santa Cruz, pero también desde desde la Dirección General del Menor del Gobierno de Canarias, administraciones todas ellas que dan apoyo al proyecto Canguro.
“No somos una guardería”, explica Verónica Polegre, presidenta de la Asociación Anchieta, para dejar claro que su función se parece más a la de un piso franco en el que las madres dejan a sus hijos seguros durante el tiempo que tienen que trabajar o estudiar, para luego recogerlos, ya sea una hora, dos o cuatro.
La Asociación Anchieta lleva más de 45 años atendiendo a familias con menores en riesgo de exclusión. De esa experiencia nació la idea de crear el proyecto Canguro. “Nosotros tenemos un hogar en La Laguna en el que prestamos atención a madres solas con hijos a cargo. Hemos trabajado muchos años con la inserción laboral de chicos extutelados o en camino de la autonomía porque no pueden volver con su familia, lo que nos ha permitido conocer de cerca las dificultades de la conciliación”, indica.
“Nos encontramos con que las madres -continúa- que tenían carga familiar o las que estaban solas, si conseguían algún tipo de trabajo, que por lo general solía ser en el sector servicios, lo que pasaba es que no había forma de mantener el trabajo y compaginarlo con el cuidado de los hijos porque eran en horario muy de mañana o terminaban por la noche, o de fines de semana, eso se escapaba de cualquier oferta pública de cuidado de los niños”, cuenta.
La Asociación Anchieta decidió dar el paso definitivo para dar apoyo a estas madres cuando surgió la posibilidad de firmar un convenio con la cadena hotelera GF Hoteles para las mujeres que atendían en el hogar de La Laguna. “En 2012 firmamos un convenio con GF Hoteles, que es una cadena canaria, con tres hoteles en el sur y otro en el Puerto de la Cruz. Era una gran oportunidad laboral para las madres con las que trabajábamos y el gran handicap eran los horarios”. Explica Polegre que “al ser madres solas no tenían donde dejar a sus hijos. Pedimos ayuda a distintas administraciones y no hubo forma, así que, después de darles muchas vueltas, y también de contratar personal sin recursos económicos, y voluntariado, que venían a las seis de la mañana si la madre tenía que irse a esa hora, que estaban hasta las 10 de la noche hasta que la madre recogiera a su hijo, nos planteamos la posibilidad de abrir el Canguro”.
La presidenta de Anchieta detalla que “este es un recurso que surge para dar respuesta a un mundo laboral en el que, si los horarios se escapan de la franja de ocho de la mañana a tres de la tarde no hay ni guarderías públicas, ni ludotecas, espacios que cierran en agosto, o que tienen horarios de mañana y tarde, que impiden la conciliación laboral”. Con el proyecto Canguro pretenden llegar a la atención de una treintena de niños de edades comprendidas entre los cuatro y los 18 años.
En estos momentos el recurso está disponible de lunes a domingo, de seis de la mañana a cuatro de la tarde. “Nuestro propósito es que sea un recurso que funcione los 365 días del año, las 24 horas, que si lo necesitan un sábado o un domingo, en vacaciones de verano, en Navidad o carnavales, estemos, pero para eso necesitamos recursos personales y económicos que ahora no tenemos”.
En estos momentos son tres las personas que trabajan de forma exclusiva para Canguro. El 1 de septiembre se incorporó una tercera persona, que, junto a Patricia Álvarez y Yurena Rodríguez, la coordinadora, se turnará para dar el servicio que se incrementará con el inicio del colegio.
Explica Patricia que su trabajo consiste en el acompañamiento de los menores en su vida diaria. “Si vienen y no han desayunado, lo hacen aquí antes de salir a otro recurso, ya sea al colegio, a clases extraescolares o a hacer deporte. Si llegan dormidos, lo siguen haciendo aquí hasta que sea la hora de ir al colegio por ejemplo”. El tiempo que los menores están en el recurso también intentan que sea productivo. “Hacemos manualidades, jardinería, actividades de ocio y tiempo libre, algunas visitas a museos… tratamos de que su día a día se lo más normalizado posible”.
Verónica Polegre añade que “trabajamos siempre desde la vida cotidiana, todo lo relacionado con las habilidades sociales, educativas, de comportamiento, de relación… Ponen la mesa, la recogen, lavan la losa, se lavan los dientes, manos…, es básico que los niños sientan que a través de la vida cotidiana aprenden conceptos”.

Financiación

En estos momentos cuentan con el apoyo financiero de la Dirección General del Menor del Gobierno de Canarias, una subvención de la Obra Social de la Caixa y se ha sumado el convenio con el Ayuntamiento de Santa Cruz, con 25.000 euros, que estará vigente hasta final de año. Han encontrado una forma adicional de financiar el recurso y es ofrecerlo a madres que lo puedan necesitar en momentos puntuales, pero que no son derivadas por los servicios sociales. “Hemos apoyado a algunas familias que son madres solas que necesitan el apoyo del Canguro. Madres con economía estable, pero sin recursos de pago para hacer frente, por ejemplo, a una guardería privada. A cambio de una donación, la que ellas consideren, prestamos el servicio”.
El otro punto de apoyo de la financiación es la aportación que los socios de Anchieta realizan. “Somos 47 los que donamos, y después colaboradores hay más. Con la aportación de los socios, por ejemplo, hemos comprado la placa de la cocina o reformado el baño. Los mantenemos puntualmente informados de lo que hacemos con su donativo”.
A estas aportaciones se suma la red de colaboradores desinteresados con los que cuenta la Asociación Anchieta. “Nos ayudan mucho. Por ejemplo, el Centro Psicológico Mencey. También hay abogados que nos asesoran a nosotros, pero también a las madres que, por ejemplo, estén en proceso de separación sobre temas de custodia. Asimismo, tenemos una peluquera que no nos cobra por cortarle el pelo a los chicos y a sus madres”. En el proyecto Canguro, Marga, una mujer de 70 años, se encarga de cocinar para los pequeños. “Nosotros le acercamos la compra y le indicamos el menú y ella lo cocina. Para nosotros es un sol”.

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