Un disgusto a grito de “¡Tenerife, Tenerife!”

La afición tardó en abandonar el estadio mientras los jugadores lloraban en un corro en el centro del campo
Un disgusto a grito de “¡Tenerife, Tenerife!”. | Sergio Méndez

Un disgusto a grito de “¡Tenerife, Tenerife!”. | Sergio Méndez

Quince minutos después de terminado el partido, aún miles de tinerfeñistas permanecían en las gradas del Heliodoro Rodríguez López haciendo tripas de corazón, tras la enorme decepción, con gritos de “Tenerife, Tenerife, Tenerife”, mientras en el centro del campo todos los jugadores, utilleros, sanitarios y equipo técnico, con el entrenador Ramis en el centro de corro, trataban de ocultar sus lágrimas de tristeza, casi todos cabizbajos y algunos tirados sobre el césped, como tratando de buscar sobre el verde una explicación a una dolorosa derrota, por otra parte, derrota sin discusión: el rival fue mejor.

Sobre ese mismo césped también había otro baño de lágrimas, pero estas de alegría, las de los jugadores y técnicos del Girona que festejaban un ascenso que llegan persiguiendo cinco años, siempre luchando hasta las estancias finales, aplaudidos por unos 200 aficionados catalanes que festejan el logro perseguido, algunos de ellos también con lágrimas en sus ojos.

El comportamiento de los más de 20.000 espectadores que se dieron cita en el Heliodoro -estaba todo vendido, pero hubo butacas vacías- fue modélico antes, durante y después del partido, sino fuera por media docena de energúmenos que se dedicaron a lanzar botellas de plástico, con líquido y tapadas, cuando los jugadores del Girona celebraban el segundo gol, tras el fatal toque de Carlos Ruiz que se incrustó en la portería de Soriano, un mazazo del que ya no se pudo recuperar el Tenerife, pese a que aún quedaba media hora larga de juego. El Tercer gol ya solo puso la rúbrica a una superioridad visitante, mostrando que jugar como visitante no ha sido ningún obstáculo en eliminatorias con tanta presión como un play-off de ascenso a la primera liga española.

La decepción a medida que pasaba los minutos fue creciendo, porque ya fuera del estadio, los aficionados criticaban con fuerza el juego del Tenerife, que algunos calificaron de “racano”, tanto que uno de ellos llegó a exclamar que “no hemos jugado el peor partido del año, hemos jugado así muchos partidos, porque este equipo no propone, solo juega atrás a verlas venir”, mientras otros fueron más condescendientes con la derrota: “Ha sido un palo, pero hay que levantarse para volver a intentarlo la próxima temporada”.

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