Cristina Delgado, saxofonista tinerfeña: “La música es una; todos los caminos que nos propone resultan igual de válidos”

La saxofonista orotavense Cristina Delgado se halla embarcada desde hace poco más de 20 meses en un proyecto, Maestro, en el que rinde homenaje a Pedro Iturralde (1929-2020)
Cristina Delgado, saxofonista tinerfeña

Cristina Delgado, saxofonista tinerfeña

La admiración, el aprendizaje y la amistad llegaron por este orden. Pero en ese tránsito nunca se excluyeron ni se solaparon, sino que, por el contrario, fueron sumándose, ampliándose y enriqueciéndose hasta conformar un vínculo que tenía y tiene a la música como leitmotiv. La saxofonista orotavense Cristina Delgado se halla embarcada desde hace poco más de 20 meses en un proyecto, Maestro, en el que rinde homenaje a Pedro Iturralde (1929-2020). Esta experiencia, que se materializa en un disco y en en conciertos, comenzó a tomar forma el 1 de noviembre de 2020, el mismo día en el que el célebre compositor y saxofonista murió, pero la idea, según ha relatado la propia Cristina Delgado, había surgido mucho antes.

-¿Recuerda ese momento en el que decidió que quería rendir tributo a Pedro Iturralde a través de una propuesta musical que se convertiría en concierto y también en un trabajo discográfico?
“Sí. Fue justo el 1 de noviembre de 2020, cuando Pedro Iturralde falleció y me enteré de la noticia. Desde ese mismo instante tuve claro que quería hacer algo con su música, que deseaba contribuir a que algo tan grande como es su obra no quedase diluido en la nada”.

-¿Cuál fue la mayor enseñanza, no necesariamente musical, que recibió de él?
“Han sido incontables. En el plano académico, era un gran maestro que me aportó mucho profesionalmente, pero también desde un punto de vista personal. Era una gran persona, con una humanidad impresionante”.

-Su maestro siguió tocando y ejerciendo ese magisterio hasta el último día.
“Sí. Acabó por convencerse de que prácticamente moriría sobre el escenario, de que nunca se iba a retirar. Es cierto que en varias ocasiones llegó a pensar en esa retirada, pero nunca terminaba de dar el paso; siempre le salían nuevos proyectos, nuevos conciertos… Esa era su vida. Entendió que todo se acabaría el día que dejase de tocar. Yo lo conocí cuando apenas tenía 14 años, a principios de los 90. Luego asistí a sus clases. Tiempo después, me fui a estudiar a París, pero seguíamos siempre en contacto. Cada vez que pasaba por Madrid iba a verlo: a veces para recibir una clase suya y otras simplemente para almorzar juntos. Poco a poco creamos una gran amistad”.

-¿Cómo conviven -qué oportunidades y qué complejidades presentan- la música de cámara y el ‘jazz’ en ‘Maestro. Homenaje a Pedro Iturralde’?
“Uno de los aspectos más interesantes de la música de Pedro Iturralde es que su lenguaje es clásico, pero al mismo tiempo se nutre del jazz y posee pinceladas folclóricas. Eso se traduce en una riqueza inmensa: es como abarcarlo todo, todos los estilos musicales, en una sola obra. Siempre me llamó la atención esa característica que poseen sus composiciones. En este disco quise adaptar esa riqueza musical a un tipo de instrumentación que consideré adecuada: la orquesta de cámara clásica y el cuarteto de jazz. Y emplear, además, instrumental folclórico acorde con los ritmos y melodías de los países a los que alude esa música en un momento determinado, como Grecia o Hungría. Ese ha sido el quid de este trabajo. Para sacarlo adelante debí contactar con intérpretes de estilos muy diferentes, lo que, entre otras cosas, ha dado como resultado una experiencia maravillosa y un gran aprendizaje para todos”.

-¿De qué manera se ha desarrollado y se desarrolla ese diálogo entre músicos de esferas en principio tan distantes entre sí?
“Sí, cuando me planteé este proyecto parecía poco menos que imposible lograr unir a intérpretes que pertenecen a dos ámbitos que en apariencia son muy distintos. Sin embargo, muy pronto vimos que no eran mundos tan opuestos y que nos entendíamos perfectamente: la música es el lenguaje que compartimos, toquemos lo que toquemos, y esto, en buena medida, es también su grandeza”.

-Entre otras muchas cosas, Pedro Iturralde fue pionero en el ‘jazz-flamenco’. ¿Qué tipo de fusiones le interesan más a Cristina Delgado?
“Soy saxofonista clásica. De hecho, cuando recibí clases de él fue en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Esto de ponerme a interpretar junto a músicos de jazz tiene mucho de mi deseo de aventurarme, pero porque conocía muy bien la música de Pedro Iturralde. A mí me gusta escuchar jazz, también flamenco, de todo… Y si me gusta la fusión es justo por el mismo motivo por el que decidí embarcarme en este proyecto. La música es una; todos los caminos que nos propone resultan igual de válidos”.

-¿Hacer música desde las Islas supone hoy más una ventaja, en lo que tiene de vínculo con Europa, América y África, o una dificultad, justo por su situación geográfica?
“Pues yo diría que una dificultad. Sí ya de por sí no es sencillo dedicarse a la música, aquí contamos con un terreno muy restringido, en el que existen muy pocos lugares donde poder hacer conciertos. Por otra parte, salir del Archipiélago para actuar en otros sitios nos resulta muy costoso. Poder mover este proyecto, por ejemplo, en el que pueden participar de 10 a 14 músicos, es muy difícil económicamente. De manera que las desventajas con las que partimos no son pocas”.

-Usted interpreta con todo tipo de saxos. ¿Cómo explicaría a alguien sin formación musical los matices que le aportan cada instrumento?
“Cada uno tiene sus propias características. Por ejemplo, el saxofón alto posee un timbre muy romántico, muy meloso, y, en cambio, el soprano resulta más alegre. De cualquier forma, según vas tocando con unos y con otros, ellos mismos te van mostrando cómo se complementan. De la misma manera en la que cada melodía te va diciendo el timbre, el color que le resulta más apropiado”.

-Es profesora en la sede de Tenerife del Conservatorio Superior de Música de Canarias. Eso quizás le permite contar con una mirada muy precisa hacia las nuevas generaciones. ¿Cómo cree que se presenta el futuro de la música hecha en las Islas?
“Todos atravesamos ahora un momento que, ciertamente, es complicado, como consecuencia de la pandemia y de lo que ha traído consigo. En el mundo de la música las expectativas son escasas y es como si hubiésemos perdido, tanto los alumnos como los profesores, algo de la motivación que teníamos antes de que ocurriera todo esto. Sin embargo, también es cierto que abunda el talento, mucho talento, y justo desde ahí es de donde pueden salir cosas muy buenas. Sin duda”.

-¿Qué nuevos caminos y proyectos le gustaría emprender de aquí en adelante?
“En mi cabeza siempre hay muchas ideas: me gustaría hacer otra grabación, emprender giras de conciertos en determinados lugares… No obstante, cuando me lo preguntan siempre digo que ahora quiero disfrutar de este proyecto, de este homenaje a Pedro Iturralde, antes de plantearme nuevos objetivos”.

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